19 de enero 2001 - 00:00
Brillante "Chicago" impone su seducción
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Los bailarines en escena.
Desde principios de los '70, Fosse quería conseguir los derechos de «Chicago», basada en un hecho policial que la escritora y periodista Maurine Dallas Watkins había instalado en 1926 en Broadway, con éxito.
El «Chicago» de Fosse, además, enfrenta a Roxie con Velma. Impone entre ellas la competencia, y que el futuro que eligen no sea (como en «Thelma y Louise») la muerte, sino la vida y la popularidad. Velma, que a veces se vuelve narradora de la historia, cuando se abre el telón ya es estrella del varieté.
Mató por pasión a su marido cuando lo encontró en la cama con su hermana, con la que hacía su espectáculo en los teatros.
La cárcel las reunió y allí descubrieron la corrupción en la guardiana Mamá Morton, la manipulación de la justicia, la prensa que realiza el abogado Billy Flynn (que asegura que si le hubieran dado dinero él habría salvado a Jesucristo de la cruz) y un grupo de asesinas que sostienen que cualquiera, de haber estado en el lugar de ellas, habría hecho lo mismo.
Mujeres en sensual lencería, bailarines mostrando sus torsos, el color negro dominante, la orquesta (en escena) manteniendo la euforia de «todo ese jazz», danzas irrefrenables, humor negro permanente: la puesta se convierte en exaltación del musical.
La versión que se acaba de estrenar en la Argentina no tiene nada que envidiar a otras internacionales. Las actuaciones de las protagonistas, Velma y Roxie, son consagratorias.
Sandra Guida haciendo Velma confirma que nació para el musical. Tiene una bella voz de cantante de blues y hace prodigios bailando, como cuando le enseña a Roxie el espectáculo que hacía con su hermana interpretando tres papeles distintos: ella en el pasado, su hermana y la comentarista actual. Explica, con su actuación, por qué Velma es el papel que reclamaron Ute Lemper y Anna Montanaro, que quiso y no hizo Ann Reinking porque creyó que lo de ella ya era Roxie, y que Madonna impuso para sí cuando se filmó «Chicago. The movie».
Alejandra Radano brilla con una Roxie Hart hipócrita, chabacana, maliciosa y, fundamentalmente, graciosa. Divierte cantando «Tierno bombón», haciendo de muñeca del ventrílocuo abogado Flynn. Guida y Radano compiten en escena, para felicidad del público, en baile, canto y actuación.
Salo Pasik es Amos Hart, el marido engañado, una eficaz creación, y seduce a la platea cuando, en el tono que corresponde al personaje, canta «Mr. Celofán». Rodolfo Valss vuelve emblemático a su abogado manipulador. María Rosa Fugazot (Mamá Morton) será una revelación para muchos como notable cantante más que por su reconocido dominio de la escena. El resto del experimentado elenco, con sus desplazamientos y sus voces, es el que se merecía este tributo criollo al genio de Fosse.




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