9 de enero 2006 - 00:00

"Buenos Aires está que arde; hay teatro por todas partes"

Perciavalle: «No podría hacer televisión y teatro a la vez, es agotador y me gusta hacer unacosa, pero bien. La tira me agotaba, llegaba llorando de cansancio luego de 12 horas degrabación».
Perciavalle: «No podría hacer televisión y teatro a la vez, es agotador y me gusta hacer una cosa, pero bien. La tira me agotaba, llegaba llorando de cansancio luego de 12 horas de grabación».
Carlos Perciavalle reparte el verano entre Buenos Aires, Punta del Este, Pinamar y, si le queda un hueco, Mar del Plata, como invitado de su amigo Fernando Peña. La semana pasada volvió al Metropolitan con «Corrientes esquina glamour» junto a Martín Russo, Cecilia Milone, Jesica Cirio y dirección de Gerardo Sofovich. Además, ofrecerá su unipersonal de humor en el Ojo de las Artes en Pinamar y en el Cantegrill de Punta del Este. Como siempre, en esos espectáculos, reflexiona sobre actualidad, repasa noticias, cuenta anécdotas, canta y, por supuesto, habla por teléfono con un interlocutor imaginario. Conversamos con él sobre la fuerte temporada teatral de verano, el cine («No me llaman los productores, consideran que soy carísimo»), la televisión y la Buenos Aires festiva que le recuerda a los tiempos del café concert.

P.: ¿Cómo son los espectáculos que está presentando en el verano en las diferentes ciudades?

C.P.: Lo de Pinamar hay que verlo. Salgo a escena, hablo de ocurrencias que me vienen ese día. La gente de «El ojo de las artes» es tan encantadora que acepté. En Punta del Este haré algo similar sólo en enero pues luego pasaré a Victoria, Entre Rios. Y la obra de Sofovich es fascinante, porque recuerda a la tele de cuando yo era chico y a la época del Lido, Las Vegas, bailarinas, escaleras, plumas, espejos, tiene un despliegue poca veces visto.


P.:
Se vaticina un récord de 600 mil espectadores en la costa argentina, algo que no ocurría desde los 80. ¿A qué lo atribuye?

C.P.: Hablé con China Zorrilla y me comentó que su estreno en Mar del Plata con «Camino a la meca» y los días sucesivos empezaron con mucha gente. Punta del Este está que arde, hay multitudes,no sólo argentinos, muchos norteamericanos,franceses, españoles, chilenos. La gente está mejor y eso se nota. Acá mismo en Buenos Aires abundan los turistas, también se ve mucho uruguayo, que aprovecha esta ciudad por el precio accesible y por la cantidad de espectáculos que se pueden ver.


P.:
Es notable la cantidad de obras que se están reponiendo en Buenos Aires durante enero. ¿ Aumenta el optimismo de los productores que apuntan al turismo y a la cantidad de porteños que este verano se quedaron en Buenos Aires?

C.P.: Sí, Buenos Aires está que arde. Empezó «El champagne las pone mimosas», la revista de Luis Aguilé y tantos otros espectáculos que se reponen porque fueron exitosos en el año. Quien elige quedarse este mes y tomarse vacaciones más adelante o bien no se va a ningún lado, tiene teatro por todas partes. En años más deprimidos como 2001 en adelante, era más rentable quizá encarar giras por la Costa que quedarse en la Capital. Pero ahora cualquier plaza que se elija está llena.


P.:
Usted ha confesado extrañar la Buenos Aires de la fiesta y de los café concerts. ¿Cómo era antes y cómo es hoy?

C.P.: Buenos Aires sigue siendo una fiesta, tiene lugares fascinantes como Palermo Hollywood, Palermo Chico, Puerto Madero. En la Buenos Aires de mi juventud, había fiestas en todos lados, ahora quizá las haya y no estemos en edad de fiestas o no sepamos dónde buscarlas. Cuando eramos chicos, para nosotros, que veníamos de Nueva York, la vida era igual acá en Buenos Aires que en en norteamérica, lo cual era notable. Pero acá ahora se la sigue pasando brutal.


P.:
Hizo una pequeña participación en «Los Roldán» y antes estuvo en «Costumbres argentinas». ¿Le gustaría volver a la TV?

C.P.: No podría hacer televisión y teatro a la vez, es agotador y me gusta hacer una cosa, pero bien. La tira me agotaba, llegaba llorando de cansancio luego de 12 horas de grabación. Ojo que el grupo era divino pero terminaba destrozado. Miraba admirado a Rita Cortese, por ejemplo, y me preguntaba cómo hace para hacer teatro, cantar, grabar tira y además tener vida propia. Y me respondía solo: son más jóvenes que yo. Tengo 64 años y me canso. Si bien la televisión es muy importante porque entrás en la casa todo el mundo y es cómo estar siempre vivo acompañando a la gente, me gusta el teatro a muerte.


P.:
¿Qué opina de los cómicos que lo sucedieron?

C.P.: Siguen los grandes de siempre, como Antonio Gasalla, que tiene un espectáculo divino, o «Les Luthiers» y si tengo que destacar a alguien creo que Fernando Peña es increíble. Me invitó a hacer algo con él en Mar del Plata pero tengo que definirlo aún. Creo que este país tiene cómicos increíbles, lo que siempre faltan son autores, pero el talento es muy grande. Por ejemplo, estos chicos no profesionales e independientes que se juntan y sacan una obra como «El varieté del Farabute».


P.:
Su última película fue «Buenos Aires plateada», en 2000 ¿Quiere volver a filmar?

C.P.: Me encantaría pero no me llaman. Los productores no me consideran o creen que soy «carísimooo». Igual, no me puedo quejar. Soy un afortunado por todo el trabajo que tengo.


Entrevista de Carolina Liponetzky

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