El Banco Nación firmó el certificado de defunción del Plan Inquilinos, creado para que el público pudiera aplicar el valor del alquiler a la cuota de un crédito hipotecario. Pero el objetivo de la nueva presidente de la institución, Mercedes Marcó del Pont, es apuntar los recursos de la principal entidad del país para financiar al sector productivo, en particular a las pyme.
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El banco continuará otorgando préstamos hipotecarios, pero a través de su línea tradicional, que incluye plazos de hasta 30 años, con tasa fija al principio (hasta 2011), pero que luego se transforma en variable.
El Plan Inquilinos nació en los despachos del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, para que los bancos otorgaran mayor flexibilidad para que el público acceda a créditos hipotecarios. Sin embargo, fracasó casi desde el principio: los bancos privados miraron para otro lado y sólo el Nación y el Provincia salieron algo más agresivos a ofrecerlo, como parte de la política oficial.
No hubo una comunicación oficial del BNA sobre la decisión de discontinuar la línea de inquilinos; simplemente se informó a los clientes que la solicitaron o que estaban en trámites para acceder a ella.
Características
El préstamo tenía características particulares: una tasa de 8,5% fija en pesos por 30 años y la posibilidad de financiar 100% del valor del inmueble. Lógicamente, las condiciones del mercado en los últimos meses dejaron claro que no es viable asegurar tasas tan bajas en moneda local por plazos tan prolongados.
Marcó del Pont está trabajando junto con el Ministerio de Economía para ofrecer nuevas líneas crediticias para el sector productivo. Habría tasas bonificadas para aquellos sectores considerados claves por el gobierno: en las últimas semanas desfilaron por el Palacio de Hacienda representantes de las cadenas productivas de la agroindustria, de automotrices y de compañías que exportan servicios, como software, servicios legales y call centers.
Otro objetivo es redistribuir el crédito desde el punto de vista regional. Se buscará captar fondos en el área metropolitana, pero serán volcados sobre todo a economías regionales.
El BNA está, al mismo tiempo, en pleno proceso de cambio de su directorio. «El banco precisapor lo menos siete miembros, contando con vicepresidente y vice para tomar decisiones. Pero por ahora no existe el quórum necesario», explicaron fuentes de la institución.
Ayer se confirmó por Boletín Oficial la renuncia de uno de sus directores, Marcelo Quevedo Carrillo, jujeño, que representaba a las economías regionales del Norte. Continúa en la vicepresidencia Roberto Feletti, y se duda sobre la continuidaden el directorio de Malvina Seguí y Julio Gutiérrez (titular de Nación AFJP). Ya trascendieron algunos reemplazos: llegarán Matías Kulfas, ex subsecretario pyme, y habrá al menos un lugar para un economista ligado a Martín Lousteau, Daniel Maldonado. También asumirá un « pingüino» de la primera hora, Angel José de Dios, ex titular del Tribunal de Cuentas de Santa Cruz.
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