ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

11 de septiembre 2007 - 00:00

Cortez: como si el tiempo no pasara

ver más
Actuación de Alberto Cortez (voz). Con Fernando Badía ( piano, dir. Musical), Fernando Botti ( contrabajo) y Javier Martínez (batería). (Teatro El Nacional; 7 al 9 de setiembre.)

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Alberto Cortez tiene algunas virtudes de las que nadie podría dudar: su obra, propia en su totalidad o a partir de textos de poetas hispanoamericanos, ha conservado su coherencia a lo largo del tiempo; su estilo de cantautor heredero de la escuela francesa se ha mantenido a través de los años; su manera de cantar, con una voz potente y personal, lo ha distinguido de muchos otros, y su discurso estético no deja nada librado al azar respecto de su ubicación frente a las cosas mundanas.

Con todo eso, este cantante argentino, nacido hace 67 años en Rancul, La Pampa, que vive desde hace largos años en Madrid, ha terminado por instalarse como un clásico; esto es, de esos artistas a los que sólo se les pide que se mantengan en su línea, que sigan interpretando sus temas más queridos, que reitere su comunión con un público que lo va acompañando en edad.

Con algunos kilos de más, a poco de ser distinguido como personalidad destacada de la cultura por la legislatura porteña y de recibir un Grammy a la trayectoria, Cortez volvió a Buenos Aires para actuar en un teatro con mucha historia. En este caso, sin Ricard Miralles en el piano -con quien trabajó muchas veces- se respaldó en un trío acústico -piano, contrabajo y batería-, profesional y sin sorpresas, dirigido por Fernando Badía. Sin disco nuevo a la vista pero sí con algunas canciones de composición reciente, armó un repertorio con muchos de sus clásicos: «Mi árbol y yo», la maravillosa zamba «Distancia», «A partir de mañana», «Callejero», «Te llegará una rosa», «En un rincón del alma», «El amor desolado» -otra de sus grandes creaciones-, «El abuelo», «Cuando un amigo se va», «Las moscas» -también conocida en la versión de Joan Manuel Serrat-, etc.

Y presentó un par de novedades: «Lupita», originalmente «Conchita», aunque prefirió rebautizarla para Sudamérica, y «Gaviotas», sobre poesía del cubano Orlando González Esteva. Así, apuntando a la emoción de su platea -en este caso, el mega café concert de El Nacional- y a la suya propia, con historias bien contadas de gente común, Cortez volvió a enamorar a un público fiel.

R.S.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias