La magnífica actuación de Iñaki Urlezaga y su compañía Ballet Concierto, y el oficio del
grupo de cantantes lograron disimular la decepcionante performance del Coro y la Orquesta
estables del Colón.
«Carmina Burana». Mús.: C. Orff. Coreog.: J. P. Aviotte. Coro, Orquesta y Coro de Niños del Teatro Colón. Dir.: S. Caputo/L. Gorelik/V. Sciammarella. (Teatro Opera.)
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Iñaki Urlezaga, su compañia Ballet Concierto y un buen grupo de cantantes jerarquizaron la versión de «Carmina Burana» de Carl Orff firmada por el coreógrafo francés Jean Pierre Aviotte, que se vio este fin de semana en el Teatro Opera.
Si la actuación de Urlezaga y sus bailarines fue magnífica, la del Coro y la Orquesta estables del Colón fue un claro ejemplo del actual estado de pobreza y decadencia de los organismos del castigado teatro oficial. Es obvio que la decepcionante performance de éstos no son atribuibles a sus integrantes sino a la situación irregular que vive el teatro oficial, empezando por el hecho de que no tengan una sede propia para ensayar. En la ejecución se evidenciaron problemas rítmicos y musicales en el coro (que cantó con amplificación) tanto como en la orquesta ubicada en el foso. Fue dificultosa la articulación de ambos conjuntos. El coro de niñoshizo lo suyo y, aunque dada la falta de campana acústica, los solistas también debieron utilizar micrófonos, como profesionales de probada capacidad que son, Laura Rizzo, Pehuén Díaz Bruno y Alejandro Meerapfel cantaron bien sus partes.
Más allá de los aspectos musicalesdel espectáculo, la coreografíade Jean Pierre Aviotte, quien presentó hace unos años un ballet inspirado en el film «Birdy» de Alan Parker, junto a Julio Bocca, utilizó el lenguaje clásico enriquecido con elementos contemporáneos.
Además de los «solos» de virtuosismotécnico que le dedicó a Iñaki-Urlezaga, y que éste resolvió con su solvencia e impecable técnica habituales, el trabajo de Aviotte también permitió el lucimiento del joven y entusiasta Ballet Concierto.
La obra, de una hora de duración, se basa en la interpretación conocida de la supremacía de la diosa Fortuna y su rueda que alcanza a los pobres, ricos, infieles, inocentes, lujuriosos y puros. Para ello Aviotte dispuso una estructura tubular que en ocasiones se dividía en dos gradas simétricas donde se ubicaron los bailarines y los cantantes solistas. Montadas sobre ruedas esas dos gradas modificaban el despojado espacio escénico, en ocasiones tapando al coro. Un espacio multimedia instalado en el fondo proyectaba imágenes que otorgaron movilidad al todo.
El diseño escenográfico, el vestuario y las luces fueron también creación de Aviotte, y en esos aspectos se notó que tal vez se le confiaron demasiados rubros.
Dejá tu comentario