ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

28 de noviembre 2007 - 00:00

Di Meola, más técnica que alma

ver más
«The Rite of Strings». Actuación de Al Di Meola (guitarra), Jean-Luc Ponty (violín) y Stanley Clarke (contrabajo). (Teatro Gran Rex, 26 y 27 de noviembre.)

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

No es posible transmitir emociones si antes no se ha cedido espacio a la intención de compartir, de ceder algo de la individualidad. No parece ser lo que vinieron a proponer tres grandes virtuosos de sus respectivos instrumentos en esta segunda visita a nuestro país.

Ni el violinista Jean-Luc Ponty, ni el guitarrista Al Di Meola ni el contrabajista Stanley Clarke, todos con una carrera frondosa y una larga historia con el público argentino, necesitan venir a demostrar nada. Todos conocen -aunque la platea en la noche del debut lució algo deshabitada- sus capacidades técnicas, sus destrezas acrobáticas para hacer escalas a velocidades impensables, su dominio instrumental. Son sabidas sus experiencias con el jazz y el jazz-rock y sus largas listas de referencias ilustres. Pero, aun así, parece que no pudieron obviar su propio autorregocijo, el embelesamiento por la gran cantidad de notas en poco tiempo -claro, hay un sector del público que ovaciona esas habilidadesy la demagogia de entregar lo que, se supone, quieren escuchar todos quienes se dieron cita en el teatro. El repertorio del show estuvo sostenido en aquel exitoso disco que grabaron en 1995 y que ya presentaron en Buenos Aires. Arrancaron con un tema de cada uno -»Indigo» de Di Meola; «Song to John» de Clarke, dedicado a Coltrane, y «Memory Canyon» de Ponty-. Luego llegaron los respectivos solos. Y cerraron con «Turquise», para finalizar, a la hora de los bises con «Renaissance» y « Mediterranean Sundance».

Pero, en verdad, los temas fueron lo de menos, porque lo que se escuchó en verdad fue un pulso constante, un aire aflamencado que Di Meola no abandonó jamás -ni siquiera en el momento de evocar a Piazzolla en su solo-, un desparramo de notas que no siempre dio cuenta de las melodías, y un virtuosismo que, la mayoría de las veces, resultó hueco y muy poco artístico.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias