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El HVD utiliza un haz de láser que se divide en un haz de señal y otro de referencia, y entre ambos forman un holograma de almacenamiento. Gracias a este método se pueden colocar muchos hologramas en un mismo espacio con sólo variar el ángulo de los haces o la posición del haz del referencia. Adicionalmente, el método permite una velocidad de transferencia de la información mucho mayor a la que poseen los diferentes tipos de DVD.
Los analistas especializados indican dos ítems a resolver. Por un lado, tanto el Blu-ray como el HD-DVD son formatos muy popularizados entre los usuarios, cosa que no sucede con los discos holográficos. En segundo término, todavía se desconoce el precio que tendrán los futuros reproductores de HVD, lo que no es un tema menor en un mercado tan competitivo como el digital. Las ventajas de esta tecnología parten del menor costo por gigabyte que ofrece y por la interminable guerra que se libra entre el Blu-ray y el HD-DVD. Pero tampoco Hitachi tiene asegurado el tema de la estandarización, que es el que desvela a todos los productores de alta tecnología. Aunque ya se ha constituido un grupo pro-HVD, la empresa antes citada no forma parte, y la compañía japonesa Optware también ha decidido desarrollar su propia versión de discos holográficos.
Las previsiones sostienen que hacia 2010 los HVD serán capaces de almacenar 1,6 terabytes de datos -un terabyte equivale a mil gigabytes-, densidad imposible de alcanzar a través de los métodos tradicionales de grabación. Sin embargo, a menos que los usuarios tengan la plena seguridad de la compatibilidad de los discos con los reproductores disponibles en el mercado, es bastante difícil que el HVD se desarrolle más allá del limitado espacio empresarial.
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