13 de diciembre 2005 - 00:00

"Doble concierto": lo mejor son los actores

Bien dirigidospor RicardoHolcer, NormanBriski y MirtaBogdasariantransmiten unadmirableequilibrio quelogra disimularlas fallas quepresenta lasegunda mitadde la obra.
Bien dirigidos por Ricardo Holcer, Norman Briski y Mirta Bogdasarian transmiten un admirable equilibrio que logra disimular las fallas que presenta la segunda mitad de la obra.
«Doble Concierto» de N.Briski. Dir.: R. Holcer. Int.: N. Briski, M. Bogdasarian. Esc. A. Vaccaro. Ilum.: R. Sica. (Teatro «Calibán».)

El es un pianista en decadencia y ella -su mujer de toda la vida- funciona como testigo y cómplice de todas sus fabulaciones. Juntos han compartido giras internacionales y una carrera muy exitosa, pero ahora lo han perdido todo. Carecen de muebles y de teléfono y hasta el piano que preside su despojado apartamento, y que tienen que devolver al día siguiente, proviene de un programa televisivo interesado en entrevistar al artista por última vez.

La llegada de los periodistas, sugerida con unos pocos flashes estroboscópicos, es la excusa perfecta para que los protagonistas confiesen, a público, algunas intimidades de su pareja y de su pasado (mencionan, entre otras cosas, a una supuesta ex esposa y a varios hijos de dudosa filiación).

Al igual que «Rebatibles» y «Fin de siglo» esta nueva pieza de Norman Briski ha sido modelada desde la actuación y alude a conflictos muy reconocibles de nuestra sociedad enfocados como siempre desde un perspectiva metafórica en la que prevalecen el humor y la ironía. Acorralados por la crisis económica en una gran torre vidriada (último bastión de una época de lujo), el artista y su mujer se defienden como pueden de la creciente hostilidad que golpea a su puerta luego de que él perdiera su veloz digitación. Imaginan enemigos por todas partes, fabulan sobre sus propias vidas o bien inventan juegos que los ayudan a defenderse del olvido público.

Esta capacidad de generar nuevas ilusiones aún en medio de la miseria y el deterioro físico es uno de los rasgos más atractivos de estos personajes. Briski compone a un individuo multifacético en el que conviven el niño y el anciano. Su fragilidad resulta conmovedora así como provocan risas sus maniobras de artista pícaro y sensual que insiste en seducir al público aunque sea recurriendo a chistes baratos. Mirta Bogdasarian, su simpática partenaire, es dueña de una máscara digna del cine mudo, sobre todo cuando activa a la esposa dominante. Ambos actores transmiten un admirable equilibrio del que sin duda es responsable el director Ricardo Holcer.

Cabe advertir que la pieza presenta algunas fallas de dramaturgia en su mitad final donde se agolpan nuevos incidentes que desdibujan el conflicto central y obligan a que la acción se prolongue más de lo necesario. Pero, «Doble concierto» es un trabajo de gran honestidad intelectual que confía plenamente en la expresividad de sus intérpretes.

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