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28 de octubre 2008 - 00:00

"El cambio político italiano beneficiará negocios del cine"

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Para Diamara Parodi Delfino, directora del Mercado del Festival de Roma, «ahora la muestra tenderá a profesionalizarse más», a diferencia de los tiempos del ex alcalde Veltroni que quería ante todo «un fuerte acontecimiento popular».
Roma - Habitualmente, suele pensarse que los festivales de cine son sólo glamorosos encuentros en los que se proyectan, en las diferentes secciones, preestrenos de las más esperadas producciones del mundo, acompañados desde ya por el lento paso de las estrellas a lo largo de la alfombra roja. Sin embargo, cada festival que pretenda rankearse en la agenda mundial, debe contar con un mercado de importancia, ese sector primordial en el que no sólo se definen acuerdos particulares entre vendedores y compradores del mundo, sino que también se establecen, entre muchas otras cosas, acuerdos de coproducciones, pactos internacionales a futuro y generación de nuevos proyectos. No es raro, asimismo, que se produzcan escenas casi teatrales, cuando la puja por alguna película, o a veces apenas por un proyecto bosquejado en pocas páginas da lugar a « biddingwars» en las que todo vale.

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Ayer este diario publicó la primicia de que Cannes, el primer mercado en importancia a nivel mundial, abrirá en Buenos Aires juntamente con el Incaa una subsede anual a partir de noviembre de 2009, que durará tres días y se realizará en las ex tiendas Harrods (el acuerdo, puede agregarse hoy, se firmará en los primeros días del mes próximo en París).

En Roma, la directora del Mercado del Festival ( denominado aquí «The Business Street-Mercado Internazionale del Film») es Diamara Parodi Delfino, y pese a que casi no dispone de un minuto de relax en estos días se sentó a dialogar con este diario.

Periodista: Este año, con otra gestión política en Roma, el Festival cambió bastante. ¿De qué manera afectó eso al mercado?

Diamara Parodi Delfino: Al mercado no lo afecta en absoluto. El festival, desde su inicio hace tres años, se manejó de manera mucho más independiente entre ambos polos, es decir, el que es estrictamente de festival y el de mercado. Hasta hay una mayor separación física. Sin embargo, creo que este cambio político, si bien no en esta edición a la que podríamos llamar de transición, terminará beneficiando al mercado. En las anteriores, estaba demasiado en primer plano el objetivo del ex alcalde Veltroni por hacer del festival un fuerte acontecimiento popular, una «fiesta» como la llamaba. Ahora, creo que el festival romano tenderá a profesionalizarse más.

P.: ¿Pero la calidad de las películas que se proyectan en el festival no incide de alguna forma sobre el mercado?

D.P.D.: Por supuesto que sería bueno tener, cuanto menos, diez películas de primer nivel que se proyecten en calidad de preestreno mundial en el Festival. Eso está todavía bastante lejos de conseguirse. Venecia, que nunca tuvo mercado, tiene por tradición más preestrenos. De modo que un «mixto» entre ambos sectores es lo mejor, dado que eso evitaría que algunos compradores fueran a Toronto, por ejemplo, y lo hicieran acá.

P.: ¿Qué cantidad de acreditados tuvo este año?

D.P.D.: Alrededor de 650, contra los 440 del año inicial. Desde luego, esto representa todavía un mercado pequeño, humilde, si se piensa que Berlín tiene habitualmente entre 6000 y 6500 compradores, y Cannes de este último año llegó a los 8000.

P.: ¿Por qué Europa se está mostrando tan enemiga del American Film Market, el mercado de Los Angeles, que hasta hace poco era el dominante en el mundo?

D.P.D.: No se trata de enemistad, no es ése el término. De hecho, muchos compradores europeos continúan yendo al AFM. Pero, tanto ese mercado como el de Toronto, por su estructura misma, no permiten poder ver productos europeos. No queda tiempo. Esto no sólo perjudica a Europa sino también a territorios como el sudamericano o el asiático. Tanto el AFM como Toronto están pensados de tal forma como para dar prioridad absoluta al producto norteamericano.

P.: ¿Cómo opera Roma en la gestación de proyectos nuevos?

D.P.D.: Lo hace a través de una sección que se desarrolló mucho en los tres años que lleva el Festival. Se llama la « Fabbrica dei progetti-New Cinema Network», que organiza un concurso mundial para primeras y segundas películas, europeas y del resto del mundo, y que otorga un premio en efectivo para su realización. La Argentina suele estar presente todos los años.

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