20 de febrero 2008 - 00:00
"El diálogo literario entre España y América está roto"
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Mighuel Delibes (foto) y Javier Marías, representantes de la antigua y moderna literatura española: «son prácticamente desconocidos en Latinoamérica», sostuvo Macías, para quien España hoy sólo mira a Europa y olvida a sus socios naturales.
A juicio de Nubia, los editores españoles suelen ir a las ferias latinoamericanas «a vender y no a comprar». A esta situación se suma el agravio de la venta de derechos de autor, ya que las editoriales españolas suelen comprar los derechos universales de distribución de una obra en español, es decir, que tiene potestad sobre la distribución de un título escrito en español en todos los países hispanohablantes.
Según Macías, esto sólo sucede con las obras escritas en español, ya que, por ejemplo, la venta de derechos de obras en inglés se negocia con las diferentes editoriales de cada país. En este sentido, la directora de la FIL resaltó la «necesidad» de impulsar la regionalización de los derechos de autor en español, un extremo en el que la cita literaria mexicana trabaja desde hace años, con iniciativas como la creación de un Salón de Derechos o la formación de profesionales latinoamericanos en este sector. Más allá de cuestioneseconómicas, debería « prevalecer» el interés de « preservarnos como cultura», arguyó Macías.
A pesar de esta situación, la directora de la FIL resaltó el esfuerzo realizado por editoriales españolas como Tusquets, Anagrama o Páginas de Espuma, que incorporan con frecuencia autores latinoamericanos a la catálogo.
La FIL es una feria abierta al público general y al profesional; está impulsada por la Universidad de Guadalajara, y se ha posicionado como punto de encuentro de escritores, académicos, artistas e intelectuales. Reúne cada año a 600.000 visitantes y 17.000 editoriales, que exhiben 350.000 títulos nuevos.
La exposición de Macías en la Feria de Guadalajara, que no sólo comprendió los aspectos culturales sino económicos de lo que, a su juicio, es un claro desbalance hoy entre la España que mira hacia Europa exclusivamente, fue reforzada por la presentación de un voluminoso trabajo en Madrid en el que se indica que hablar el mismo idioma que los países hispanoamericanos multiplica por dos o por tres la cuota de mercado de las exportaciones españolas hacia esas naciones, un factor que es mayor incluso que el que se da entre los países anglosajones gracias al inglés.
Esta es una de las conclusiones que se desprende del estudio «Economía del español. Una introducción», presentado en Madrid junto con el « Atlas de la lengua española en el mundo» que establece la cifra de hispanohablantes en 438 millones de personas, de los cuales 399 tienen el español como lengua nativa.
Ambos volúmenes forman parte de una investigación mucho más amplia sobre el valor económico del español que patrocina la Fundación Telefónica y que, desde finales de 2005, realiza un equipo de estudiosos de seis universidades españolas bajo la dirección de los profesores José Luis García Delgado, José Antonio Alonso y Juan Carlos Jiménez.
El estudio completo, que constará de diez libros y catorce documentos de trabajo, estará terminado dentro de un año y medio. El Atlas presenta la situación actual de la lengua española a través de 150 textos, mapas y cuadros que reflejan la distribución geográfica del idioma y las principales tendencias demográficas, sociales y económicas de la comunidad de habla hispana.
En la elaboración de ambos volúmenes participaron numerosas instituciones, de ahí que la ceremonia de presentación congregara a autoridades como el ministro de Cultura, César Antonio Molina; la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel; el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha; el presidente del Real Instituto Elcano, Gustavo Suárez Pertierra, y el Secretario General Iberoamericano, Enrique Iglesias, entre otros.
El español es hoy día la tercera lengua más hablada del mundo, después del chino y del inglés y, según el citado Atlas, podría superar al inglés en número de hablantes nativos en la primera mitad del siglo XXI. En la ONU, el español es una de las seis lenguas oficiales junto al chino, el inglés, el francés, el árabe y el ruso, aunque la comunidad hispanohablante tiene «una cohesión lingüística mayor» que las de esas otras lenguas oficiales y, de hecho, el 90,8 por ciento de los habitantes de los países de habla hispana tienen dominio nativo de la lengua.
Como lengua internacional «es un idioma homogéneo, una lengua de cultura de primer orden y tiene un carácter oficial y vehicular en 21 países del mundo», afirman los autores del «Atlas de la lengua española en el mundo».
Sin embargo, de cara al futuro, el reto del español no estará en el crecimiento demográfico sino en la difusión de su uso como lengua internacional. Como señaló José Luis García Delgado, entre las razones que convierten en oportuno este estudio está «el indisimulable déficit del español como lengua de ciencia y técnica y como idioma de las comunicaciones informáticas».
«La economía del español sólo ganará posiciones en el mercado global si las economías que lo sustentan se hacen más competitivas, y más sólidas las democracias en los países que forman la comunidad panhispánica», añadió García Delgado.
El ministro de Cultura, César Antonio Molina, se mostró convencido de que el español «está llamado a constituirse en una auténtica empresa multinacional». Molina recordó que, según un estudio de su Ministerio correspondiente a 2007, el valor económico de las industrias culturales españolas «se sitúa en cotas que se aproximan ya al 4 por ciento del PIB nacional».
Sin embargo, «la repercusión de la lengua en campos como la educación, la publicidad, las telecomunicaciones o la administración incrementa de forma exponencial el peso del idioma en el conjunto de la realidad económica de los países de habla hispana». Los estudios analizan también la presencia del español en Internet, campo en el que está muy por detrás del inglés, y llegan a la conclusión de que, si en el área hispana «se dispusiese de similar nivel de líneas telefónicas que en los países anglófonos, la presencia del castellano en la red se incrementaría 170 por ciento».




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