El "gambito" de 1983 que Netflix hizo famoso

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“Antes las mujeres tenían que esconder su cerebro, ahora no”, escribió Walter Tevis, explicando por qué Elizabeth, la protagonista de “Gambito de dama”, podía enfrentar a hombres y ganarles. Eso lo dijo en 1983, un año antes de morir, a los 53 años, adelantándose a las olas feministas que podrían tomar a Beth como emblema. A Tevis, licenciado en Letras, le gustaba contar historias, en la gran tradición estadounidense. Relatos de perdedores que luchan por hacerse un lugar y que hasta perdiendo sienten que algo han ganado. Atrapantes historias que pueden pasar fácilmente al cine. Como las suyas “El buscavidas”. “El color del dinero”, “El hombre que cayó en la Tierra” y ahora, como la exitosa serie de Netflix, “Queen’s gambit”. Historia de una nena que queda huérfana a los ocho años y que encuentra jugando (¡al ajedrez!) cómo puede superar la soledad, la pérdida, el abandono. Mezcla de Bildungsroman con thriller psicológico, de adicciones e intentos de recuperación, de Matilda, Rocky Balboa y Boby Fisher. Es tan bueno el cuento que uno cree que está basado en hechos reales. Acaso por eso, por volver cierta la férrea voluntad de una chica frágil, callada, insignificante, 38 años después de que la novela estuviera olvidada en los anaqueles, que sólo fuera de culto para ajedrecistas, el boca a boca la convirtió en sostenido best seller en la lista de The New York Times. Cuando lea la última frase seguramente correrá a buscar el tablero y comenzará a colocar las fichas, aunque sepa que va a perder.

M.S.

=Walter Tevis, “Gambito de dama” (Bs.As., Alfaguara, 2021, 311 págs.).

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