1 de octubre 2007 - 00:00

El riguroso Molina, muy bien acompañado

El riguroso Molina, muy bien acompañado
«Buenos amigos». Horacio Molina. AQ166.

Horacio Molina siempre se ha caracterizado como un cantante puntilloso y exquisito. De corte gardeliano, aunque de estilo mucho menos canyengue, su modo de interpretar pone el acento en la pronunciación exacta de cada palabra y cada nota. Y esa modalidad, así como le ha hecho ganar adeptos le ha forjado algunos detractores. Pero lo que nadie podría poner en duda -más allá de los gustos de cada uno- es el absoluto respeto con que Molina encara cada concierto o cada disco; y «Buenos amigos» no es una excepción.

Es evidente que los nuevos repertorios no terminan de seducirlo, y los autores y compositores jóvenes siguen sin estar en el centro de su escena (el disco sólo incluye unos poquísimos títulos recientes de Teresa Parodi, Jorge Giuliano, Alicia Crest y propios). En cambio, prefiere títulos probados, como «Tu pálida voz», «Tarde», «Chiquilín de Bachín», «Che bandoneón», «Milonguita», etc., que maneja con la solvencia de artista experimentado.

Lo novedoso del álbum está, en principio, en la variedad de músicos que seleccionó como acompañamiento: el citado Giuliano, el también guitarrista Daniel Berardi, el bandoneonista Walter Ríos, el armoniquista Franco Luciani, el Cuarteto de cuerdas Tibilissi. A ellos se suman dos solistas brillantes, cada uno en su estilo, que transforman sus presencias en auténticos dúos: el pianista Gustavo Beytelmann, para «Malena» y «La última curda», y el guitarrista Luis Salinas, para «Alfonsina y el mar» y «Dame una oportunidad». Otra particularidad de este disco está en la inclusión de temas ligados a lo folklórico, que sólo excepcionalmente aparecen en el repertorio de Molina.

R.S.

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