«Expiación, deseo y pecado» se vende a 3 dólares en un famoso sitio pirata, mientras los estudios de Hollywood continúan sin entrar de lleno en el comercio por Internet.
Los Angeles - En términos de Umberto Eco, el Hollywood de hoy se divide entre apocalípticos e integrados. Los primeros temen que Internet mate definitivamente a la industria cinematográfica a través de las bajadas ilegales. Los segundos tienen una visión contrapuesta y optimista: están seguros de que la red contribuirá a enriquecer aun más a los poderosos del cine.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El tema de la amenaza o el beneficio, si bien no es nuevo, gana en los medios cada día más espacio, además de formar parte de la agenda de discusión casi cotidiana de las grandes y medianas productoras de Hollywood. Hay una realidad ineludible, pese a quien le pese: el futuro será completamente digital, y lo que se vive hoy es apenas el primer paso hacia una realidad que no tiene vuelta atrás.
Una publicación que no trata habitualmente temas de espectáculos, como «The Economist», acaba de dedicar un amplio informe al tema, sin dejar de tomar partido: en su nota editorial, dijo que Hollywood no debería temerle a la era digital, y que precisamente esos temores eran la razón de que no hubiese todavía explotado a fondo el nuevo filón de ganancias, en lugar de estar enloquecido con una persecución policial a quienes bajan ilegalmente películas de la red.
La revista da un ejemplo: el sitio ZML.com, que ofrece de manera pulcra y profesional 1700 títulos para descargar a computadoras, iPods u otro tipo de aparatos portables. En ese sitio, un film de reciente estreno cotiza en alrededor de 3 dólares (como «Expiación, deseo y pecado»). Y luego viene la revelación: ZML.com es un sitio pirata, lo que desconcertó a los ejecutivos de los estudios, acostumbrados a pelear contra ilegales sitios desprolijos como Pirate Bay y otros de esa naturaleza. La prueba que ofrece ZML.com, de donde se suelen descargar a diario muchísimas películas, es que el consumidor quiere tener un acceso fácil y barato a films en la red, como ya lo hace con medios como la radio, los diarios, la televisión y la música.
«El problema es que Hollywood no se decide a abandonar el mundo físico e integrarse de una buena vez con lo digital», opinó el analista Walter Sotto, de ADP Research. «Está desesperado ante la posibilidad de que el despacho de las pesadas latas de celuloide a las salas de cine pueda ser interferido para piratear alguna copia, y ya no sabe qué nombres de fantasía ponerle a esas latas cuando transporta una película taquillera. ¿Para qué gasta recursos y agota medidas de seguridad en lugar de decidirse a hacer, de una buena vez, una distribución digital a las salas?»
Algunos estudios, como Paramount, empiezan a anunciar su entrada en el mundo digital, pero hasta el momento son pocas las compañías que se han decidido a lanzar servicios de descargas de films en Internet, donde sólo existe un repertorio limitado. La televisión, a su lado, ha sido muchísimo más veloz. Esta es la razón por la cual Hollywood le deja el campo libre a los sitios piratas como ZML.com, que tiene un menú muchísimo más rico y tentador para el consumidor. Es realmente inexplicable que, por ejemplo, alguien quiera ver un film producido por la Warner (para dar un ejemplo) y no lo encuentre en un sitio de Warner sino en ZML.com.
Más dinámicos que los grandes estudios, que siempre han sido muy lentos para plegarse a las nuevas tecnologías, son los sitios de películas independientes, de arte y ensayo y estudiantiles. MovieFlix, un sitio legal con base en Los Angeles, distribuye este tipo de material con excelentes resultados, y su balance hace tiempo que deja beneficios.
Con seguridad, los primeros movimientos de Hollywood, que estuvieron erróneamente calculados, influyeron contraproducentemente en la actividad. Movielink, un sitio fundado por varias «majors» en 2001, tuvo un capital inicial de 150 millones de dólares, y el año pasado se le vendió a Blockbuster en menos de 20 millones, según «The Economist». CinemaNow, que lanzaron Microsoft y otras empresas en 1999, todavía no ha dejado ganancias. Sin embargo, los analistas están seguros de que no es el sistema sino la estrategialo que estuvo equivocado.«Faltan alianzas tácticas», opinó Sotto. «Son varias las firmas de electrónicos que desean comercializar los films de Hollywood, ya que está probado que quienes más los consumirían son los clientes de productos como el iPod de Apple o la consola Xbox 360 de Microsoft. En la reciente convención anual en Las Vegas del International Consumer Electronics Show (CES), casi todos sus asistentes daban por descontado que Apple anunciaría un acuerdo de distribución con las seis principales « majors» de Hollywood: sin embargo, sólo fue Disney quien llegó a un acuerdo. Y, además, no de venta de productos sino de alquiler.
En el citado artículo de «The Economist» se diagnostican dos razones por las cuales Hollywood se resiste a su definitiva entrada en el campo digital. La primera es la profunda aversión de la industria a introducir grandes cambios en su modelo de negocio tradicional. Eso puede ser el efecto de una actividad que siempre ha sido de alto riesgo (la suerte de una película en su fin de semana de estreno perturbó siempre a los productores), y que consecuentemente no está dispuesta a encarar nuevos desafíos.
El público, de la misma manera, no suele mostrar mayor velocidad para semejantes cambios. Hasta ahora, el negocio de los DVDs es fructífero (el año pasado, dejó casi 24 mil millones de dólares, contra sólo 9 mil 600 millones en concepto de box office). ¿Cómo persuadir a los ejecutivos, ante esas cifras, a probar suerte en sistema de venta digital, cuando lo sienten como una amenaza a la venta de DVDs?
Sin embargo, la expansión del negocio de DVDs parece haber llegado a su fin, y eso podría empezar a movilizar a Hollywood. Después del boom de 2005 y 2006, el año pasado las ventas cayeron 3%, y no se cree que el nuevo formato de alta definición Blu-Ray, más allá de haberle ganado la guerra al competidor HD DVD, pueda realimentarlas. En primer lugar, porque hasta hoy es una tecnología muy cara, y en segundo porque el Blu-Ray, a diferencia de los diez años de reinado del DVD, va a tener enfrente la competencia de la red.
Hubo quienes recordaron, a propósito de este tema, la torpeza conservadora de varios estudios. En 1997, cuando nacía el DVD, hubo tres estudios (Paramount, Disney y Twentieth Century Fox) que llegaron a anunciar que nunca editarían sus productos en ese formato, porque temían que les jugara en contra de sus ediciones en VHS. Hoy, esos estudios sienten el mismo temor ante lo digital, más allá que, desde el vamos, ahorrarían gastos tales como distribución, envases y packaging.
La razón que esgrimió la revista acerca de la inexistente voluntad de cambio en Hollywood es de índole tecnológica. En primer término, descargar una película lleva tiempo, y no es tan cómodo como comprarla en un negocio. Personas mayores no habituadas a la tecnología, aunque no formen parte de la mayor franja de consumo, quedarían a un lado. Además, la práctica de conectar la computadora a la televisión o a los home theaters, si bien es común desde hace tiempo, no termina de ser algo masivamente aceptado. El futuro digital, si bien cosa de nuestros días, aún parece estar en el horizonte lejano.
Dejá tu comentario