"En el tango no soy visitante; me siento absolutamente local"

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"El tango estuvo siempre en mi vida. Lo he cantado en mi casa, con mi familia, con mis hermanos mayores muy tangueros. Pero además, siempre participé en discusiones, sé de cantantes y de orquestas. No soy una visitante; soy absolutamente local en el tango". Con esa contundencia y ese apasionamiento, Celeste Carballo empieza la charla explicando el porqué del disco de tango «Celos», que presentará mañana en el teatro ND/Ateneo.

Periodista: Siendo así ¿por qué llegó al tango tanto después de haber pasado por otros géneros?

Celeste Carballo: Cuando yo empecé a dedicarme más a la música, seguramente por una cuestión generacional, me acerqué al blues y al rock y me identifiqué con eso. Pero me han ido pasando muchas cosas en la vida y me parece muy natural que haya llegado el tango en los últimos años. En el año 2000 me crucé con Daniel Melingo -quien había hecho ese proceso del rock al tango-, que me invitó a cantar con él. Y me encantó. Me emocionó cantar con un bandoneón. Me pegó muy fuerte. Y las cosas se fueron dando. Lo conocí a José Colángelo, le mostré algunas letras tangueras que yo tenía, y él le puso música a «Buenos Aires no tiene la culpa».

P: ¿Se sintió cuestionada por este cambio?

C.C.: La verdad es que no, pero tampoco me hubiera importado. A la pregunta sobre por qué sí me puse a hacer tangos, podría responder por qué no. Por eso me sorprende que a algunos les parezca raro. Yo soy de acá, escucho y canto el tango desde siempre. ¿Por qué no iba a poder hacerlo?. Pero además, aunque ahora apareció un álbum de tango, hace tiempo que vengo haciéndolo, inclusive en público. Si hasta llegó a escucharme -y a felicitarme-Goyeneche.

P.: También es cierto que el tango ahora está más de moda que hace unos años.

C.C.: Sí, pero no especulo con eso. Yo trabajo todos los días, cuando me ven arriba de un escenario o cuando estoy sola en mi casa, ensayando con la banda, componiendo. Y las cosas van saliendo sin que yo sepa muy bien por qué. Lo único que me interesa, en realidad, es que lo que pongo en un disco no sea una porquería; y estoy segura de que no lo es porque soy muy autocrítica.

P.: ¿Realmente no tiene ninguna idea de qué depende lo que va saliendo en esos momentos creativos o en esos ensayos?

C.C.: Depende de muchas cosas. Por ejemplo de mis lecturas. Soy muy lectora y de las cosas más variadas (literatura, ensayos, investigación científica). También escucho mucha música, sobre todo en radio y en Internet. Voy interactuando con eso que escucho. Y a veces puedo estar escuchando una música electrónica y, al mismo tiempo, haciendo algo al piano, escalas o una nueva canción. El año pasado, por ejemplo, me entusiasmé con estudiar el modo de componer de Charly García. Me compré todos sus discos solistas y los trabajé profundamente, los investigué para entender su manera de hacer canciones.

P.: «Celos» fue grabado en vivo a mediados de 2006 en el Centro Cultural Torquato Tasso. ¿Por qué tardó tanto en ver la luz?

CC: Este CD es, en realidad, el audio de un DVD que aparecerá en un mes. De por sí, el tratamiento de la imagen lleva mucho más tiempo que el de la música. Eso nos demoró. Y, además, recordemos que nuestro país estuvo parado un semestre por el tema del campo; si no, hubiera salido en abril.

P.: ¿Eso significa que el disco aparece en un tiempo suyo diferente al de su concepción?

C.C.: No, para nada. Creo que sale en el tiempo justo, con la maduración necesaria. Y se ve que algo tiene porque se está vendiendo por Internet en lugares tan lejanos como Japón o Australia. De modo que mi presente lo acompaña.

Entrevista de R.S.

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