22 de diciembre 2005 - 00:00

Estrenos: se destaca duro film basado en crónica policial real

La música de Philip Glass pocas veces estuvo mejor utilizada. Los extraños coros infantiles pueden acompañar un feroz homicidio o las más oscuras y retorcidas revelaciones sobre secretos familiares. Partiendo de una historia real de la crónica policial sureña, el director David Gordon Green creó un relato que se va volviendo más raro e irreal a partir del momento en el que la película empieza a mostrar las cosas desde el punto de vista de los dos chicos que la protagonizan.

El film comienza con un Jaime Bell herido al escapar del padre de su noviecita, que lo persigue a tiros por haber roto una ventana. Los gritos de dolor del adolescente y la calma total al esperar que lo saquen de la comisaria donde fue detenido anticipan el tono de este imprevisible caso real.

Dermot Mulroney
vive casi encerrado en su granja junto a sus dos hijos. Al mayor (Bell), lo hace trabajar como a un esclavo, dándole un trato diferente al más chico (Devon Allan), que de todos modos ni siquiera puede tener nada parecido a una fiesta de cumpleaños, ya que por algún tivo el padre de familia, guiado por un fuerte espíritu religioso, los hace llevar una vida casi de reclusiòn.

La situación se altera cuando los chicos ven aparecer a un familiar que nunca habìan visto: hasta ese momento el tío Deel (Josh Lucas) era apenas una lejana referencia, debido a su perpetua permanencia en prisión. Traiciones, rencores, un tesoro en monedas de oro antiguas, golpes, muertes y una larga persecución le dan a «Legado de violencia» cambios constantes de clima, y lo notable es cómo el director se las arregla para pasar de una escena violenta a una de total introspección, reparando en detalles curiosos de los personajes y lugares con los que los chicos se encuentran en su fuga. Esto hace que esta película pueda sentirse como una especie de versión contemporánea de la caza de niños que hacía Robert Mitchum en «La noche del cazador». Todo dentro de un nivel estético no siempre parejo, con el énfasis puesto en las sólidas actuaciones, una fotografía fascinante y la magnífica música de Philip Glasss.

Dejá tu comentario

Te puede interesar