4 de marzo 2009 - 12:07

Eva Mendes quiso ser monja, hasta saber que no le pagarían

Eva Mendes olvidó su vocación de monja
Eva Mendes olvidó su vocación de monja
La actriz estadounidense de origen cubano Eva Mendes confiesa que de pequeña soñaba con ser monja, aunque cuando su hermana le explicó que por ello no cobraría dinero se olvidó de la idea de entrar en un convento.

"De pequeña soñaba con ser famosa para comprar un chalet y llevar a mi madre en limusina. Al mismo tiempo quería ser monja. Hasta que un día mi hermana Rebeca me dijo: 'Pero ¿sabés que a las monjas no se les paga?' Ya nunca más hablé de tomar los votos", explica Mendes en una entrevista que recoge el diario italiano "Corriere della Sera".

En la entrevista, concedida a la revista italiana "A" y que el periódico reproduce, Mendes alaba el espíritu de sacrificio de su madre, quien, tras el divorcio de su padre, sacó adelante a cuatro hijos, algo por lo que la actriz no querría pasar.

Mi madre "es una mujer maravillosa. No sé si en su lugar habría sido tan generosa. No creo que me gustase tener hijos. Ahora mi instinto maternal está satisfecho con mis siete sobrinos. Quizás soy egoísta", comenta la actriz.

"Sin embargo, mi madre durante toda su vida ignoró su propia felicidad para darnos a los hijos una oportunidad. No es que fuéramos muy pobres, pero con su sueldo de contadora en una compañía aeroespacial vivíamos cinco personas, añade.

Olvidado ese deseo de infancia de convertirse en monja, Mendes confiesa que le encanta el tipo de libertad sexual que reflejan los posados desnudos para algunas publicaciones.

"Encuentro frustrante vivir en Estados Unidos, donde la sexualidad siempre es censurada. De pequeña mis ídolos eran Sofía Loren, Gina Lollobrigida y Claudia Cardinale. Mujeres de gran integridad pero con una fortísima carga erótica", apunta la actriz.

"Quizás si Federico Fellini estuviera aún vivo: me encantaría hacer un filme suyo", agrega.

Sobre su pareja, el productor peruano George Gargurevich, Mendes dice que es un hombre que no se siente inferior a ella por el éxito que pueda tener y eso le gusta.

"Los hombres -añade- sueñan con mujeres audaces e independientes, pero la mayor parte de ellos después les tienen miedo. Huyen. George, sin embargo, no se siente para nada inferior por mi éxito, es más, está feliz por mí. El verdadero amor es esto".

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