31 de enero 2006 - 00:00
Exhiben muestra del multifacético Roth
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Fragmento de «La creación del Golem» de Pedro Roth, pintor y fotógrafo nacido en Hungría
que, tras padecer el nazismo, vivió en diversos países hasta que en los ’50 se afincó
en la Argentina.
Roth nada supo, obviamente, del Conde Drácula: sí, en cambio, de unos rabinos asideos que habitaban en su barrio. «Conviví con ellos y me enseñaron las tradiciones judías, el baño ritual, los ayunos, las festividades, tal como lo cuenta el escritor Sholem Aleijem», recuerda. Los asideos (o hassidim, en hebreo: los piadosos) eran un grupo de judíos ortodoxos que se opusieron a los intentos de helenización de Antíoco IV, en el siglo II a. C., y prefirieron rebelarse antes que violar la Ley. Estos judíos estrictos dieron origen a la secta de los fariseos y también a la de los esenios. El hassidismo reapareció en el VIII d. C. en Polonia y Galitzia, bajo la dirección de Israel ben Eleazar, y aún subsiste en algunas pequeñas comunidades hebreas de la Europa oriental.
«Un fotógrafo desprevenido atraviesa el umbral y piensa que va a poder escudar sus sentimientos detrás de la cámara. La realidad es más dura en el Garrahan. Largos pasillos de una luz tenue que lleva a infinitas habitaciones. Hasta la sonrisa cobra un significado diferente en el Hospital», escribió en su texto para la muestra que presentó con el Grupo Cruz del Sur, en 1997, en conmemoración del décimo aniversario de la institución. Al año siguiente, expuso en Espacio Creativo de La Plata. En su prólogo, Juliano Borobio señaló que el método automático utilizado por Roth no coincide con el automatismo psíquico puro propuesto por el surrealismo. Roth no se desprende de su propia historia y labra su particular humanidad día a día, en un tiempo histórico preciso en el que «arrastra penosamente su carga cultural, en ese largo camino que va desde Hungría a Buenos Aires».
Según un relato tradicional Johan, un joven estudiante de Heidelberg comenta a sus compañeros el deseo de ir en busca del Golem a Praga, ciudad considerada como el umbral mágico hacia otros mundos. Johan narra la leyenda del Golem que fue creada por el rabino Löw, un sabio de Praga, que dominaba la cábala y que creó un hombre artificial. Escogió a sus tres mejores discípulos y una noche, a orillas del río Moldava, luego de modelar una figura con barro, el rabino le introdujo en su boca el shem: un pergamino con la fórmula mágica. El Golem comenzó a respirar y el rabino le explicó que había sido creado para servir al pueblo elegido. Era un gigante fuerte y poderoso. Löw le asignaba todos los días una misión. Pero una vez, se olvidó: el Golem salió a la calle y con su fuerza comenzó sembrar la destrucción. El rabino comprendió el hecho de su creación y le quitó el shem. Pero para Johan, el Golem era un desafío que podía servir a aquel que lo hiciera revivir.
• Cibernética
«Löw trató de penetrar el misterio y abrió la puerta a la biología, a la cibernética y a la inteligencia artificial. El misterio permanece, está ahí, somos nosotros los que le dimos la espalda», ha dicho Roth. Los Robots y las computadoras han estado presentes en el arte desde hace muchos años, y el primer robot fue ese hombre de arcilla, el Golem. Norbert Wiener, el padre de la cibernética, que determinó el nacimiento exacto de esta ciencia en 1948 con la publicación de su libro «Cibernética Control-Comunicación en el animal y la máquina» era un humanista total. Sostenía que el arte y el deseo de hallar cosas nuevas es una fuente de vida e interés. El fue el primero en vincular al Golem, los magos, los chamanes y la investigación científica.
Luego, una muestra en el Museo de Brooklyn fue organizada por el grupo Experiments on Art and Technology (EAT) dirigido por el ingeniero de los laboratorios de la Bell Company, Billy Klüver y el pintor Robert Rauschemberg. Artistas, ingenieros y científicos elaboraron trabajos interdisciplinarios, en 1970-71 y tomaron como punto de partida al Golem, los magos y los chamanes.
Esta fue una preocupación por la condición humana que ha estado siempre presente en las obras de Roth, y el artista explicitó largamente en sus reflexiones para «El sueño argentino», muestra que expuso en el Centro Cultural Recoleta (2000). En su última exhibición en junio de 2005, en el Centro Borges, presentó una muestra fotográfica con motivo de la Conferencia Mundial de la Paz en Lucknow, India.




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