2 de octubre 2007 - 00:00
Fidel: el documental que molesta a todos
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Amanda Chávez, documentalista cubana radicada en la
Argentina. Dirigió «La importancia de llamarse Fidel».
A.C.: Ah, no. No creo, o al menos no por el momento. Creo que las circunstancias históricas son muy especiales, muy sensibles en este momento por la salud de Castro. Ni siquiera hicimos intentos por mostrar el documental en La Habana. Pero también debo decirle que tratamos de estrenarlo en Miami y fracasamos. Nos dijeron que no era una película adecuada para los exiliados cubanos. En una palabra, es un documental que despierta tantos rechazos para los castristas como para los anticastristas.
P.: ¿Cuánto tiempo le llevó la filmación?
A.C.: Mucho tiempo, entre cinco y seis años. Lógicamente, eso se debió no sólo a que quería encontrar la mayor variedad posible de entrevistados sino también a las condiciones de producción. Todo está hecho a pulmón. Aprovechaba mis viajes a La Habana y filmaba un poco. Por suerte, tuvimos apoyo en la postproducción por parte de una fundación española, Anselmo Pie Sopena.
P.: ¿Algunos de sus entrevistados mostraron temor por hablar a cámara?
A.C.: No, en general no. Pero, claro, hubo quienes se negaron a hablar, y hubo otros que se soltaron cuando apagábamos la cámara, y sólo entonces decían cosas que no habían dicho cuando estaban siendo filmados. Tal vez la gente fuera de Cuba no llegue a dimensionar lo que significa el nombre Fidel allá. En la escuela primaria, se enseña a los chicos en primer lugar la letra F, la de Fidel. La primera palabra que se aprende.
P.: Usted ya había filmado otro documental sobre el cine cubano de los '90, durante la llamada apertura a partir de películas del estilo de «Fresa y chocolate».
A.C.: Sí, fue en 1998 y se llamó «Secuencias inconclusas», y también fue muy controvertido. Entrevistamos a actores, directores, editores, guionistas. Recién acababa de morir Tomás Gutiérrez Alea, que se había atrevido a esa película que mencionaba usted junto con Juan Carlos Tabío, que aparece mucho en la película. Y también le dimos mucho espacio al caso de «Cerrado por reformas», una película que censuraron y no dejaron estrenar.
P.: En la misma línea de «La importancia de llamarse Fidel»...
A.C.: No, creo que la anterior era mucho más crítica. Desde luego que no podría afirmar que la película sobre Fidel no lo sea, pero, repito, lo que más me interesó, donde más puse el acento, fue en tratar de desentrañar lo que significa la persona y el nombre de Fidel para los cubanos de hoy, que desde su niñez lo tienen más presente que a su propio abuelo.
P.: Usted trabaja como corresponsal de la cadena árabe Al Jazeera. ¿Cómo la tratan allí?
A.C.: Pues muy bien, es una cadena muy interesante y es una pena que no se vea aquí. Soy una de las corresponsales para el Cono Sur.
P.: ¿Y cómo han tratado temas como el de la AMIA, o las recientes advertencias a Kirchner del presidente iraní?
A.C.: Con total objetividad. Creo que Al Jazeera es una cadena que despierta muchos prejuicios, y le puedo asegurar que yo trabajo sin censura, exponiendo hechos, sin editorializar. No es un informativo cubano, para los que la zafra siempre es exitosa y está todo perfecto.
Entrevista de M.Z.




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