Muy cerca de su pueblo natal inhumaron ayer a Françoise Sagan, la autora de «Bonjour tristesse», fallecida el viernes.
Cajarc, Francia (AFP) - La escritora francesa Françoise Sagan fue enterrada ayer por la tarde en el pequeño cementerio de Seuzac, una aldea del suroeste de Francia, en presencia de alrededor de 200 personas, entre las que figuraban numerosas personalidades. El ministro francés de Cultura, Renaud Donnedieu de Vabres, y la de Empleo y Solidaridad, Nicole Ameline, acompañaron los restos de la escritora, fallecida el viernes a los 69 años.
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Françoise Sagan saltó a la fama mundial cuando apenas tenía 19 años, con la publicación de la novela «Bonjour, tristesse», poco tiempo después transformada en una estupenda película de Otto Preminger, que protagonizaron Jean Seberg, David Niven y Deborah Kerr. Su obra había provocado un escándalo de proporciones para la época, fue considera « amoral» por gran parte de la crítica y, consecuentemente, vendió la cifra récord de veinte millones de ejemplares en el mundo.
Sus novelas evocan el «existencialismo» de posguerra en la alta burguesía, con personajes ociosos y aburridos, presas de una gran soledad interior. Pero no sólo sus obras dieron lugar a polémicas, sino también los «excesos» de esa mujer aficionada a trasnochar, el alcohol, los casinos, los coches deportivos (casi se muere en un accidente en 1957) y las drogas.
Desde luego, todo eso hoy es pasado: el presidente Jacques Chirac la evocó como «figura eminente de nuestra vida literaria», que «contribuyó a la evolución del lugar de las mujeres en nuestro país».
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