26 de octubre 2007 - 00:00
Francia evalúa que museos vendan sus obras de arte
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La intimidad como territorio de descubrimiento
El anuncio
de que por
orden de
Nicolas
Sarkozy se
creó una
comisión
para evaluar
si los
museos
pueden
vender sus
colecciones
por primera
vez en 1000
años,
despertó
temor hasta
por la
Gioconda.
Esos bienes sólo pueden venderse, según la ley actual, en caso de ser sacados de la lista del patrimonio nacional tras ser consultada una comisión científica, a la que hasta el presente no ha recurrido nadie, según el ministerio de Cultura.
El carácter inalienable de la «propiedad de la Corona», y por extensión de las colecciones nacionales francesas, es milenario.
Formalmente, fue oficializado por el Edicto de Moulins de 1566, bajo el reinado de Carlos IX. Pero ese edicto no hizo más que «plasmar en el papel una jurisprudencia que remontaba a Felipe el Hermoso (que reinó de 1285 a 1314) y, más allá, a la costumbre, bajo Felipe Augusto (1180-1223)», indica el ministerio.
¿Se va a poder vender ahora la Gioconda? O, más seriamente: ¿Se van a incorporar las fluctuaciones del gusto y del mercado del arte a las colecciones de los museos, a las que se dejaría «respirar», según las palabras de la ministra?
El mundo de los museos franceses, ya reticente tras la decisión de crear el «Louvre Abu Dhabi» y prestarle obras del célebre museo parisiense, manifiesta hoy sus interrogantes o su indignación. «Cuestionar la inalienabilidad de las obras sería catastrófico», declaró al «Journal des Arts» Jean-Pierre Cuzinel, vicedirector del Instituto Nacional de Historia del Arte y ex jefe del departamento de pinturas del Louvre.
Un «museo no es una empresa», recalcó, planteando «una cuestión de sentido común: o se venden obras secundarias y se obtiene poco dinero, o se venden grandes obras y se recibe mucho dinero, pero ya no hay museo».
Hay que ser «modestos, podemos equivocarnos. La apreciación de las obras y su precio en el mercado del arte cambia cada diez años», señaló, insistiendo en que «los museos no tienen nada en doble ejemplar».
Thomas Grenon, presidente de la Reunión de los Museos Nacionales de Francia, considera que, aunque puieran venderse obras sin empobrecer las colecciones, «el sistema actual nos ha permitido atravesar períodos turbulentos» y «la historia del arte está llena de vueltas que nos instan a la prudencia».




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