Gary Bartz: "Detesto la palabra 'jazz'"

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Punta del Este (enviado) - El saxofonista Gary Bartz es una gloria viviente del jazz; aunque él prefiere erradicar totalmente la palabra «jazz» del vocabulario. Nacido en Baltimore en 1940, llegó a Nueva York en 1958 y se insertó rápidamente en la explosiva escena jazzística de Manhattan. Desde entonces, ha compartido escenarios y discos con las mayores figuras del género y se ha convertido en un punto de referencia fundamental, tanto para la música negra como para la interpretación de su instrumento. Bartz, una de las figuras destacadas del «XI Festival Internacional de Jazz de Lapataia», toca esta noche junto a Greg Bandy, James King y Barney McAll.

Periodista:
En su sitio de internet se menciona al año 1958 como uno de los más importanes de su carrera. ¿Tiene que ver con su mudanza a Nueva York?

Gary Bartz: Ese fue un año excelente y no específicamente para el «jazz» sino para la «composición». Permítame esta digresión para decirle que el concepto de jazz no nos dice realmente de qué se trata una gran forma musical. Esta gran música, que yo insisto en llamar «composición» y no jazz es una de las mayores músicas populares y es un punto de referencia para todas las otras músicas, aún para la llamada música clásica. Ahora sí: cuando yo llegué a Nueva York en 1958, hacía tres años que había llegado Charlie Parker. Había montones de clubes como Birdland, Basin Street, Café Bohemia, The Half Note y muchos otros que todavía existen como el Village Vanguard. La gran banda de Miles Davis con John Coltrane y Cannonbal Adderley estaba tocando en esos clubes, en teatros y festivales. Thelonious Monk estaba en The Five Spot. Había muchas otras bandas trabajando, comoArt Blakey and The Jazz Messengers, Horace Silver, Max Roach. Había jam sessions cada lunes a la noche en el club de Count Basie en el Harlem. Allí toqué con él y con muchos otros músicos que se transformaron en grandes, como Freddie Hubbard, Andrew Cyrille. Y la lista podría continuar. Estaban abiertos el Smalls' Paradise, el Mintons' Playhouse y el Apollo Theatre. Todos estos estaban en el Harlem, donde esta música estaba en pleno apogeo. Fueron días fundacionales. El negocio de la música ha cambiado muchísimo desde entonces y yo pienso que no siempre para mejor. En todo caso, lo bueno del presente es que tenemos aquellos años para mirar lo que ha sucedido con esta música; he tenido la suerte de vivir esa experiencia, de estar allí, y es muy placentero volver a mirarlo desde tanta distancia.


P.: ¿Y cómo definiría su concepción del jazz... perdón, de la «composición»?

G.B.: Yo, como muchos de los músicos con los que he estado -incluyendo a Duke Ellington, Miles Davis, Max Roach, Charlie Mingus- odio la palabra «jazz». Perdone que insista con eso, pero es una palabra negativa y pienso que las palabras negativas expulsan energías también negativas. Yendo específicamente a su pregunta, yo no suelo pensar en términos de estilo ni de concepciones. Sólo pienso en crear música bella. No creo que Beethoven o John Coltrane estuvieran interesados en otra cosa que hacer música bella, y no en encerrarse en palabras como «estilo» o «jazz».


P.:
¿Le molesta cuando surgen las comparaciones a su manera de tocar el saxo con artistas como Cannonbal Adderley?

G.B.: En realidad, más que con Cannonball, muchas veces me compararon con John Coltrane, Charlie Parker y Jackie McLean. Pero también hay mucha gente que piensa que yo sueno como Gary Bartz. Espero haberle contestado.


P.:
Cuéntenos de los músicos con los que estará tocando en Punta del Este.

G.B.: El baterista Greg Bandy está tocando conmigo desde hace más de diez años y pienso que tiene un estilo muy propio. Puede tocar cualquier cosa, y eso es importante para mí porque yo toco toda clase de música; como le dije, me considero un músico completo y no solamente un músico de «jazz». El contrabajista James King también está conmigo desde hace mucho tiempo y, otra vez, tengo que decir que es un músico completo; ha trabajado con Stanley Turrentine, Freddie Hubbard, Shirley Horn y muchos otros. Por último, Barney McAll, a quien encontré en Australia -su lugar de nacimiento- es, en mi opinión, uno de los más grandes pianistas jóvenes de la actualidad; y estoy seguro que usted coincidirá conmigo cuando lo escuche.


P.:
¿Este será su debut latinoamericano?

G.B.: No. He estado en Brasil muchas veces. Aunque nunca he estado en su país ni en Uruguay, por eso me da mucho gusto poder estar en Punta del Este.


P.:
¿Cómo sigue su agenda?

G.B.: Luego de Uruguay, continuaremos recorriendo el mundo como en los últimos años. Además, haremos un DVD de un concierto que hice en Pittsburgh el año pasado. Estamos terminando un doble CD titulado «Coltrane Rules» que, obviamente, está inspirado en la música de John Coltrane. Y también estoy relanzando disco que hicimos con Woody Shaw a fines del '85 llamado «Two Musical Friends».

Entrevista de Ricardo Salton

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