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29 de noviembre 2005 - 00:00

“Harry Potter y el cáliz de fuego”, la más vista el fin de semana

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Pese a tratarse de un producto cinematográfico fuertemente industrial y controlado, en el que en consecuencia a un director se le vuelve difícil arriesgar cambios o innovaciones sin comprometer la «marca
En principio, se trata del episodio más siniestro de la saga, que contiene algunas escenas que lo vuelven desaconsejable para los más chicos. Su argumento, heroico extracto de las casi 800 páginas que se traducen en dos horas cuarenta de película, también representa la secuela con mayor despliegue en acción. Por primera vez la dirige un cineasta inglés,
Los primeros planos, con la entrada del héroe en acción, producen la inevitable sensación de que el joven

Ese plan puede contemplar, también, la imprevista inclusión de
Las pruebas a atravesar le dan pie al despliegue de las escenas que más celebrará el público: la lucha contra los dragones, el rescate de las cautivas en la laguna oscura, y finalmente el laberinto que conduce a Voldemort. Previamente, casi al iniciarse el film, hay otra escena de portento en la Copa del Mundo de Quidditch, con un estadio descomunal, inapropiado seguramente para barrabravas. Además de la reaparición de los viejos personajes característicos (los que juegan


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