26 de noviembre 2008 - 00:00

High School Musical 3: La graduación

Troy (Zac Efron) y Gabriella (Vanessa Hudgens): al fin, en latercera parte, se besan. Con Lolita Torres había que esperarmás.
Troy (Zac Efron) y Gabriella (Vanessa Hudgens): al fin, en la tercera parte, se besan. Con Lolita Torres había que esperar más.
«High School Musical 3: La graduación» («High School Musical-3: Senior Year», EE.UU., 2008; habl. en inglés y dobl. al esp.). Dir.: K. Ortega. Int.: Z. Efron, V. Hudgens, A. Tisdale, L. Grabeel y otros.

El fenomenal éxito de las dos primeras partes de High School Musical, que habían sido concebidas como telefilms para su difusión por Disney Channel, condujeron a que esta tercera entrega, la de la «graduación», ya tenga formato de cine y estreno en salas. Además de los tours mundiales de sus protagonistas (en la Argentina se realizó en un River repleto), la marca HSM es un franchising todavía en expansión, entre cuyos múltiples productos también se contó una versión cinematográfica local, «El desafío», estrenada a mediados de año.

La serie, una versión para preadolescentes de la «Fama» de los años 80 pasteurizada por la moral Disney (los protagonistas, Troy y Gabriella, debieron esperar tres episodios, a razón de uno por año, para poder finalmente besarse; es decir, apenas un escalón por encima del código Lolita Torres) responde en su última entrega a una irreprochable estrategia de marketing y diseño de producción: no sólo satisface a su público natural sino que abre las líneas para imaginables nuevas secuelas con la «nueva generación» que introducen ahora. Así, en «La graduación» conviven los protagonistas habituales, que cierran sus historias, y ya surge una tríada compuesta por Jimmy, sucesor natural de Troy (también en el equipo de básquet de Los Linces); Tiara, la nueva «mala» que con iguales armas vendrá a desplazar a Sharpay, ahora con un perfil más dócil (hasta hay un guiño al clásico «La malvada» con Bette Davis) y Donny, el hasta ahora olvidado representante de la población negra. A la minoría gay, en cambio, todavía Disney no la deja salir del todo a la luz: el personaje de Ryan, que insinuaba características homosexuales en la segunda parte y las refuerza en la tercera, continúa manteniendo en suspenso su definición.

«High School Musical 3», en realidad, no sólo cuenta una historia sino también exhibe, de manera casi transparente, sus mecanismos de producción: los personajes que salen, los que entran, la interacción entre ambos, las líneas que se clausuran y abren en un perfecto mecanismo de relojería, y un estudiado timing para las coreografías y canciones. Todo esto, desde luego, no interesa en lo más mínimo a sus «fans», que ya en las funciones previas y avant-premières demostraron una adhesión incondicional y, en muchos casos, no dejaron de lagrimear cuando Gabriella (esa díscola para el imperio Disney, cuyas fotos de desnudos anduvieron circulando por la red) se va a estudiar a Stanford y, aparentemente, no podría estar con Troy en el baile de promoción. Pero en el mundo Disney todos los sueños se hacen realidad, y dinero.

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