31 de enero 2006 - 00:00

Holanda devolverá 200 obras a familia judía

Paisaje de Jan van Goyen, una de las centenares de obras que el nazismo arrebató alcoleccionista y marchand Jacques Goudstikker, y ahora los museos holandeses devolverána sus herederos.
Paisaje de Jan van Goyen, una de las centenares de obras que el nazismo arrebató al coleccionista y marchand Jacques Goudstikker, y ahora los museos holandeses devolverán a sus herederos.
La Haya (EFE y especial) - Holanda devolverá más de 200 cuadros de sus museos a los herederos del marchand y coleccionista de arte judío Jacques Goudstikker, quien murió en mayo de 1940 a bordo del barco en el que huía de la persecución nazi. Muchas obras de este marchand se encontraron en las colecciones de Goering o Hitler. De concretarse, sería una de las mayores devoluciones de obras de arte confiscadas por el nazismo hasta el momento.

Según se conoció ayer, el Gobierno holandés tiene intención de ordenar a sus museos que devuelvan los más de dos centenares de obras de Goudstikker, que fue obligado a vender su notable colección de arte a precio de saldo durante la Segunda Guerra Mundial.

Elea Trienekens
, portavoz del Ministerio holandés de Cultura, explicó que la decisión final de entregar las obras a los herederos de Goudstikker corresponde a la secretaria de Estado de Cultura, Medy van der Laan, que ha recibido un informe favorable de la Comisión de Restituciones.

La colección incluye obras de grandes maestros holandeses, flamencos e italianos, como Hans Memling, Tintoretto,Veronese o Lucas Cranach.

El reclamo original original de la familia es de 276 pinturas, pero la portavoz no pudo precisar si el Gobierno está de acuerdo en ese número. Varias de las obras están en el Rijksmuseum de Amsterdam, el museo más importante del país, y el resto están distribuidas en diferentes pinacotecas holandeses. La colección Goudstikker ha sido objeto de un largo proceso legal en Holanda por parte de los herederos del dueño original.

Jacques Goudstikker
murió en mayo de 1940 a bordo del barco en el que huía, junto a su familia, de los alemanes que acababan de invadir su país, ya que temía la persecución nazi contra los judíos. Antes, había vendido a toda prisa su colección, que incluía cerca de 1.300 obras, a Alois Miedl, un marchand de arte alemán afincando en Holanda, según relató el periodista holandés Pieter den Hollander en el libro 'De Zaak Goudstikker', publicado en 1999 tras investigar el caso.

Hermann Goering
, uno de los principales dirigentes del régimen nazi y muy activo en el pillaje de arte en los países ocupados por Alemania, obligó a Miedl a venderle buena parte de las obras muy por debajo de su valor de mercado.

Cerca de 300 de las pinturas fueron encontradas en las colecciones particulares de Goering y del propio Adolf Hitler tras el final de la Segunda Guerra Mundial, pero las autoridades holandesas se quedaron con la mayoría de ellas, con las que enriquecieron sus museos, mientras que subastaron algunos más.

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