La iglesia Westerkerk de Amsterdam, donde se supone yace Rembrandt, uno de los centros de las numerosas celebraciones que Holanda dedicará al gran artista durante todo 2006, cuando se cumplen 400 años de su nacimiento.
Amsterdam (La Vanguardia)Holanda convertirá 2006 en un homenaje total al pintor, dibujante y grabador del siglo de oro Rembrandt van Rijn ( Leiden, 1606-Amsterdam, 1669) con una espectacular oferta de actividades que abarca más de doce meses, dando a este gran maestro el protagonismo que se merece. En la fachada del templo protestante gótico Westerkerk, donde se supone que yace Rembrandt en un panteón común, se reproducirán las dos figuras centrales de «La ronda de noche». El realismo de estos dos personajes, que parecen salir del cuadro y echar a andar, anunciará a grandes voces el IV centenario. Es tan sólo una de las muestras callejeras con las que la fundación Rembrandt 400 proclama la llegada de esta celebración.
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El miércoles, la reina Beatriz inaugurará en Leiden la exposición «La madre de Rembrandt, mito y realidad». Un tema escogido, primero, porque Leiden es la ciudad natal del artista y, segundo, porque comenzar el homenaje a un genio por el reconocimiento a su madre es a la vez un planteamiento original y que toca la fibra sensible del público. Teniendo en cuenta la proverbial capacidad de venderse de los holandeses, que ya brillaron en su año Van Gogh, en 2003, al año Rembrandt se le augura un éxito sin precedentes. Un objetivo declarado es que, por fin, la Europa latina (Francia, Italia y España), «que todavía se rige por los cánones clásicos de belleza», aprecie a fondo a este genio.
Para entender esta incomprensión hay que remontarse al clima cultural del siglo XVII y a las diferentes visiones del barroco. El atractivo estético que perseguía Rembrandt estaba muy lejos del clasicismo internacional dictado por Italia que reinaba entonces. Se idealizaban situaciones y proporciones, pero Rembrandt no se plegó a esta idea. Le interesaba la fisonomía humana de sus personajes.
Son muchas las exposiciones propuestas y, aunque las más atractivas a primera vista sean las de sus grandes cuadros, no hay que olvidar que, además de un gran colorista maestro de luces y sombras, Rembrandt fue uno de los mejores dibujantes que ha dado la historia. Sus pequeños dibujos y aguafuertes captan tanto la fisonomía del modelo como el detalle de la vida cotidiana y el entorno de sus personajes.
Son como un relato de la historia del siglo XVII a través de la gente corriente, de sus vidas, sus amores, su manera de preocuparse, de ayudar al prójimo y hasta de hacer sus necesidades.
Además de las exposiciones, habrá-del 15 de julio al 6 de febrero de 2007- un musical basado en su vida en el teatro Carré de Amsterdam; paseos guiados en la capital y en Leiden, y toda la parafernalia necesaria. Durante los meses de junio y julio se podrá asistir en el Rijksmuseum a una instalación teatral del cineasta inglés Peter Greenaway, «La ronda de noche», un espectáculo de luz y sonido en torno a este cuadro que dará vida a los personajes de la obra maestra de Rembrandt con una nueva interpretación.
El mundo de las letras también honrará al pintor: veinte poetas están escribiendo cada uno un poema inspirado en los grandes cuadros de Rembrandt de la colección del Rijksmuseum. La noche del 27 de enero, cada autor declamará su creación ante el cuadro.
Hasta aquí lo programado oficialmente, sin hablar de los simposios y actividades académicas promovidas por la Universidad de Leiden. Ni de lo mucho que ocurrirá gracias a iniciativas individuales que se sumen al IV centenario.
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