15 de julio 2005 - 00:00
Inquieta Sapia con su visión apocalíptica de la realidad
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HBO Max estrenó la película peor puntuada de una saga que traumó a millones de espectadores
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La intimidad como territorio de descubrimiento
«Dejándose conducir», una de las escépticas obras de Armando
Sapia reunidas en la muestra «Por montes ignotos
vagan animales raros».
Andrea Juan (1964), Premio Konex 2002 y Aica 2003 por la disciplina Video Arte, que comenzó a desarrollar a partir de 1997, está hace bastante tiempo comprometida con los efectos de la degradación ecológica que sufre nuestro planeta. El suyo es un llamado de alerta permanente y esta vez lo hace también poéticamente acerca del calentamiento de los hielos Antárticos. Sobre diferentes capas de género transparente, la artista proyecta imágenes de témpanos de hielo flotando sobre un mar inconmensurable, la presencia de seres que caminan sobre la nieve, la superposición de girasoles -planta de tierras cálidas-sobre las gélidas rocas hasta que las llamas consumen este paisaje . Una metáfora sobre esta reserva que ya ha dejado de serlo a causa de la indiferencia del hombre. No obstante algunas imágenes reiterativas, cumple su propósito y no cae en un discurso cerrado para el contemplador.
Otra vez el hielo, pero de manera tangible en la obra de Paula Senderowicz (1973). Un paisaje de montañas con sus colores verdosos azulados que conserva en una heladera industrial. Aunque en consonancia con la obra de Andrea Juan, aquí basta desconectar la heladera para saber que las montañas se derretirán casi inmediatamente. Es evidente que Senderowicz ha querido apresar, como se hace a través de una fotografía o un film, un instante fugaz e intenso. Dos acuarelas acompañan esta instalación y una de ellas parece registrar a la manera de un sismógrafo este proceso de descongelamiento.
Mariano Sardón (1968) es un físico que trabajó para el Conicet y la Universidad de Los Angeles, ha sido consultor para los programas de Arte-Ciencia y Tecnología de la Fundación Langlois (Canadá) y ejerce la docencia en la carrera de Artes Electrónicas en la Universidad de Tres de Febrero. De acuerdo a lo que señala en el catálogo impreso, Sardón interviene las computadoras utilizadas cotidianamente por el equipo de trabajo del Malba para realizar una recolección aleatoria de los caracteres ingresadosa través de sus teclados y de los movimientos del mouse. Un programa de computación procesa la información para investigar la generación de nuevas formas textuales y sonoras emergentes a partir de procesos azarosos. Pero este texto críptico vuelve esquiva a la obra.
En una sala oscura, además de un proyector, parlantes, espejo, hay cinco probetas de cultivo cuya superficie blanquísima, verdadero foco de atención, anula todos los otros elementos. En una de ellas, al menos en el momento en el que visitamos el espacio, se proyectan letras o palabras ininteligibles acompañadas de elementos sonoros. El efecto podría ser más efectivo si las letras o frases cayeran en otras probetas de manera simultánea o secuencial y así provocar con mayor intensidad la interrelación obracontemplador. Este nuevo universo exige conocimientos tecnológicos, la decodificación de un lenguaje específico y estar consciente de que en la actualidad no cualquiera puede ser espectador de una obra de arte. Hasta el 15 de agosto.




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