Irma Córdoba con Juan Carlos Thorry en «El caballo del pueblo» (1935), uno
de los grandes éxitos de Manuel Romero.
Era dulce, menuda, y hermosa. Los más veteranos la recordarán como «La muchacha del circo», los más jóvenes apenas como una ancianita amable de Barrio Norte. Sobre sus espaldas llevaba 70 años en el espectáculo nacional, y 94 de edad. Se llamaba Irma Córdoba y fue sepultada ayer, en el Panteón de Actores de la Chacarita.
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Porteña, nacida el 20 de julio de 1913, se inició en el Teatro Infantil de Angelina Pagano. De ahí pasó a las compañías de Blanca Podestá, Luis Arata y Paulina Singerman; se lució en muchísimas temporadas, brillando sobre todo con «Las alegres comadres de Windsor» y «La visita de la anciana dama», en el San Martín, y no bajó del escenario hasta 1997, tras encarnar a la doña Leonor Acevedo en el «Borges y Perón» que hicieron Duilio Marzio y Víctor Laplace en el Teatro Cervantes.
En cine comenzó en 1932, con el pie izquierdo: «Rapsodia gaucha», donde cantaba junto a Ignacio Corsini, quiso ser una película sonora, pero los equipos criollos eran todavía deficientes, y la obra fue desechada antes de su estreno. En 1935 vino el desquite, de la mano del prolífico autor popular Manuel Romero, con quien hizo «Noches de Buenos Aires», «El caballo del pueblo», «La muchacha del circo» (su primer protagónico, que además hizo famoso el tango homónimo), «Los muchachos de antes no usaban gomina», el formidable policial «Fuera de la Irma Córdoba con Juan Carlos Thorry en «El caballo del pueblo» (1935), uno de los grandes éxitos de Manuel Romero. ley» (prohibido en EE.UU. por su dramático choque entre un padre comisario y un hijo criminal y psicópata), y «Tres anclados en Paris».
A destacar, también, de una treintena de títulos, «El forastero», «Cuatro corazones», «Locos de verano», «¡Delirio!» (otro de sus mayores lucimientos), « Navidad de los pobres» y «Venido a menos». Tras un paulatino alejamiento, hizo una pequeña aparición en 1996, casi un cameo, y un símbolo, como dama de beneficencia que se queda con la palabra en la boca en el «Eva Perón» de Juan Carlos Desanzo. Casualmente ese mismo año Cronistas le había entregado el Cóndor de Plata a la Trayectoria.
La televisión la tuvo en programas del estilo «El Show Standard Electric» y series como «Mi marido y mi padrino» (1957), «Esta noche, miedo», «Mesas separadas», «Profesión, ama de casa», «Fabián 2, Mariana 0», «Bárbara», «Yolanda Luján», «Amor prohibido» y «El precio del poder», acaso el más destacado de sus últimos papeles televisivos, donde hizo de malvada.
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