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31 de julio 2008 - 00:00

La Momia más insensata y divertida

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Los duelos entre Jet Li y Michelle Yeoh son un placer adicional de «La Momia: la tumba del Emperador Dragón», un delirio con imágenes deslubrantes, que entretiene de principio a fin.
«La Momia: La Tumba del Emperador Dragón» (The mummy: Tomb of the Dragon Emperor, EE.UU., 2008, habl. en inglés y chino.) Dir.: R. Cohen. Int.: B. Fraser, Jet Li, M. Bello, L. Ford, J. Hannah, M. Yeoh, I. Leong , L. Cunningham, R. Wong, A. Wong Chau Sang.

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Momias egipcias surgidas de la Universal Pictures hay desde comienzos del cine sonoro. Momias inglesas, en la década de 1950, con vendas de la Hammer Films y el paso nervioso del vampiro Christopher Lee. Momias misceláneas, hubo de todo tipo, desde la momia azteca enfrentada a las heroicas luchadoras o la momia clase B contra la que luchaban genios de la comedia boba como Abbott y Costello.

Ahora sí, momias chinas, eso sí que no se vio nunca, y por original, el asunto merecía un delirio de dimensiones tan insensatas como el guión de esta divertidísima tercera parte de la momia digital con la que Stephen Sommers sacudió la taquilla a fines del siglo pasado.

Lamentablemente, Sommers no supo cómo responder al inevitable regreso de su Momia de 1999: «Momia Regresa» debía ser más impactante, espectacular y costosa, concepto totalmente opuesto a la tradición de secuelas sucesivamente más baratas, que enterraban cada vez más profundamente a gente como Lon Chaney Jr. Si en su Momia de 1999, Sommers había triunfado aplicando un gran presupuesto y toda las posibilidades de los incipientes efectos digitales a un gloriosohomenaje al cine de terror, aventurasy comedias fantásticas del Hollywood clásico, en su siguiente film de 2001 las necesidades del mercado le provocaron un horrible cortocircuito creativo.

No por nada ahora, en la tercera entrega de su saga, Sommers apenas es productor entre una media docena de nombres, y el director de este delirio chino es Rob Cohen (el de la memorable biografía de Bruce Lee y la taquillera «Rápido y Furioso»).
Cohen
es antes que nada un experto en escenas de acción, y una vez superadas el par de escenas de presentación del en principio matrimonio de ex aventureros Brendan Fraser y Maria Bello (en el papel que antes tenía Rachel Weisz), nada detiene la progresión de escenas descabelladamente divertidas, con momentos visuales deslumbrantes tanto en efectos especiales como en dirección de arte.

En una ensalada a todo ritmo, la momia china se las arregla para recuperar el espíritu de la primera película de la serie, con una ráfaga de homenajes absurdos capaz de saludar al Shangri La de «Horizontes Perdidos» de Frank Capra y, ya que estamos en el Tibet, meterle Yetis (en secuencias sin desperdicio) , ejércitos de zombies malos surgidos de los soldados de terracota enfrentados a zombies buenos surgidos de las víctimas de la construcción de la Gran Muralla.

Un placer adicional es disfrutar de los duelos entre Jet Li y Michelle Yeoh, dos auténticos superastros del kung fu en cualquiera de sus variantes, ya sea oriental u occidental, artístico y prestigioso al estilo «El tigre y el dragón», o taquillero y de simple super acción, como en este caso.

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