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15 de octubre 2026 - 12:21

La nostalgia de los 80 en clave de comedia liviana

La francesa “Tiempos de ilusión” retoma la tradición de las películas hollywoodenses sobre el primer amor, con buena reconstrucción de época y un tono siempre ligero

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Louis Garrel en la comedia francesa "Tiempos de ilusión"

“Tiempos de ilusión” (“Juste une illusion”), de Olivier Nakache y Éric Toledano, recupera una modalidad de la comedia sentimental adolescente que tuvo relevancia en el Hollywood de fines de los 80 y comienzos de los 90. Películas como “Lucas, la inocencia del primer amor” (1986), de David Seltzer, “Mi madre es una sirena” (1990), de Richard Benjamin, y “Mi primer beso” (1991), de Howard Zieff, entre otras, relataban, con humor y cierta melancolía, el despertar amoroso y sexual de sus jóvenes protagonistas, sus primeras decepciones sentimentales y el descubrimiento de las contradicciones del mundo adulto. Las dos últimas añadían un componente nostálgico al situar sus historias en décadas anteriores. “Tiempos de ilusión” retoma esa tradición y traslada la acción a la Francia de 1985.

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Vincent (Simon Boublil) está por cumplir trece años y vive con su familia en un suburbio de clase media de París. Su hermano mayor, Arnaud (Alexis Rosenstiehl), suele burlarse de él y ambos mantienen peleas permanentes por compartir la misma habitación, mientras que sus padres, Yves (Louis Garrel, el notable intérprete del capitán Dreyfus en “Yo acuso”, de Roman Polanski) y Sandrine (Camille Cottin), atraviesan una crisis matrimonial agravada por los problemas laborales. En ese ambiente transcurre el primer flechazo amoroso de Vincent con Anne-Karine (Jeanne Lamartine), una compañera, quien al principio ni le da bolilla.

La película adopta un tono amable, con una sucesión de pequeños episodios que reproducen los desconciertos propios de su edad. Algunas ocurrencias son graciosas, como la escena en la que Arnaud le muestra a Vincent una famosa fotografía de François Mitterrand y el canciller alemán Helmut Kohl en Verdún, tomados de la mano, y le asegura que fueron los primeros políticos que se atrevieron a salir del closet. Vincent, más tarde, lo repite en clase, lo que provoca que sus padres sean citados a la escuela. Ese tipo de pinceladas son frecuentes (otra es la escena del video porno que esconden en una caja de ajedrez, con sus derivaciones posteriores), lo cual disimula las flaquezas de un libro que procede más por acumulación que por una arquitectura narrativa sólida.

La reconstrucción de los años ochenta es uno de los aspectos más logrados del film. La música (new wave y funk), el vestuario, las costumbres y los programas de televisión componen un retrato de aquella época, aunque buena parte de sus referencias tendrá un efecto menor sobre el público no francés; por ejemplo, la aparición de determinados animadores televisivos populares, o la insignia que lleva la chica de la que se enamora Vincent, con la leyenda “Touche pas à mon pote” (“No toques a mi amigo”), emblema de SOS Racisme, una organización antirracista fundada en 1984 cuya pequeña mano amarilla se convirtió al año siguiente en un símbolo entre los jóvenes franceses.

En el film aparece también una Francia que atraviesa transformaciones económicas y sociales. El desempleo, que afecta a Yves, contrasta con las nuevas oportunidades laborales de las mujeres, representadas por Sandrine. El marido pierde el trabajo y oculta su despido (no es el único personaje al que le ocurre eso en el guión), mientras ella asciende en su rango laboral. Menos convincente resulta la facilidad con que el argumento pretende conciliar esos cambios con la continuidad de la pareja feliz. El amor puede sobrevivir a muchas adversidades, pero, a juzgar por los datos de la realidad, aquí tiene una capacidad de resistencia asombrosa.

Esa inclinación a suavizar los conflictos caracteriza buena parte de “Tiempos de ilusión”. Los directores, responsables de “Amigos intocables” (2011), optan por la liviandad y la sonrisa aun en las situaciones más dramáticas que plantea la vida. Los casi dos millones de espectadores que convocó en Francia esta película vendrían a demostrar que el público también.

“Tiempos de ilusión” (“Juste une illusion”). Francia, 2026. Dir.: Olivier Nakache y Éric Toledano. Int.: Simon Boublil, Louis Garrel, Camille Cottin y Alexis Rosenstiehl.

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