El ministro Hernán Lombardi con Rubén Szuchmacher y Alberto Ligaluppi. El nuevo director
del FIBA calificó de «sobreactuada» la renuncia de su antecesora, Graciela Casabé.
«Voy a ser un poco chupamedias», dijo ayer Hernán Lombardi. «Estoy muy contento de que mi admirado Rubén Szuchmacher, y Alberto Ligaluppi, estén al frente del Festival Internacional de Buenos Aires». La cholula declaración ministerial se produjo al calor (42° de sensación térmica) de la prematura presentación del Festival, porteño para cuya próxima edición, en su condición de bienal, faltan apenas 20 meses.
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Lombardi, tal como corresponde en ambientes culturales porteños, dejó a un lado la corbata macrista, para anunciar entre otras cosas un aumento de 75 % en el presupuesto de de este año para su cartera. «El eje central de la gestión va a ser teatro, bibliotecas y museos». Los nuevos directores ratificaron su decisión de renovar el perfil del FIBA dando una mayor cabida a la experimentación y no tanto a los espectáculos que ya pasaron por otros festivales.
También hicieron hincapié en la inclusión de propuestas populares y en la necesidad de darle más apoyo y espacio al teatro del interior y de los países limítrofes. En principio, el presupuesto del FIBA no será inferior al de su última edición, pero sólo el año próximo se podrá precisar si contará con mayores fondos por parte del Gobierno de la Ciudad. Con respecto a la anterior gestión que durante diez años estuvo a cargo de Graciela Casabé, Szuchmacher aclaró que sólo a partir de febrero se pondrían a trabajar en la nueva edición del FIBA, incluyendo un encuentro con el anterior equipo de trabajo.
«No sé si después de la situación algo sobreactuada de la anterior directora, podremos contar con los mismos colaboradores, dado la relación tan cercana y casi familiar que tenían con ella», afirmó Szuchmacher, y a continuación declaró que es « indispensable la creación de una ley de Festivales para garantizar su realización, independientemente de los gobiernos de turno. Es importante que la estructura se mantenga estable, donde tiene que haber muchos cambios es en la curaduría. Cada edición de un Festival debería ser muy distinta de la anterior.»
Ligaluppi, responsable del Goethe Córdoba y curador del Festival del MERCOSUR, reconoció su preferencia por espectáculos desconocidos, y El ministro Hernán Lombardi con Rubén Szuchmacher y Alberto Ligaluppi. El nuevo director del FIBA calificó de «sobreactuada» la renuncia de su antecesora, Graciela Casabé. más pequeños, que surjan del entramado urbano de otras ciudades del mundo y que tengan en Buenos Aires su gran puerta de entrada. «Uno de los desafíos que tenemos por delante -admitió Szuchmacher-es pensar un Festival que sorprenda y pueda salir de lo habitual, cuando lo habitual en esta ciudad es que siempre hay una gran abundancia y variedad de oferta teatral, con momentos picos de 500 obras de teatro en cartel. Todavía es demasiado pronto para anunciar la programación, por ahora nos planteamos dudas y lineamientos para pensar a fondo la séptima edición».
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