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4 de noviembre 2008 - 00:00

María Bill: la música, una forma de la memoria

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María Bill, caracterizada como Edith Piaf: entre los varios recitales que hace en el país incluye uno dedicado a la intérprete francesa.
María Bill nació en Suiza, y se formó como actriz en Zurich y en París, pero siempre alternó la actuación con el canto. Compone sus propios temas, muchos de los cuales forman parte de su abundante discografía, que también incluye grabaciones de temas de Edith Piaf y Jacques Brel, y actuó en piezas teatrales y espectáculos musicales en todo el centro de Europa. Ahora visita la Argentina como parte del proyecto de la Embajada de Austria en nuestro país, «Vecinos perdidos Buenos Aires-Viena 2008», en conmemoración de la «Noche de los cristales rotos», que se realiza en el Parque Thays de Buenos Aires hasta el 9 de noviembre. Su primera actuación fue anoche, Dialogamos con ella.

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Periodista: ¿Cómo se gestó el proyecto «Vecinos perdidos Buenos Aires-Viena 2008»?

María Bill: Este proyecto conmemora el 70º aniversario de la Noche de los cristales rotos, que ocurrió el 9 de noviembre de 1938. Ese fue el comienzo del Holocausto. Consecuencia de ello, muchos judíos austríacos escaparon a Buenos Aires y buena parte de ellos no regresaron jamás a su tierra. Este proyecto está destinado a ellos. Con esto queremos decirles que su historia no ha sido olvidada y que hay gente interesada en pensar en ese pasado. La verdad es que me siento muy honrada de que los organizadores de todo esto me invitaran a participar.

P.: Usted no conocía la Argentina.

M.B.: Esta es mi primera visita y créame que estaba ansiosa por estar aquí. De varias fuentes había escuchado que Buenos Aires es la metrópolis más europea de Sudamérica. En el último siglo, muchos inmigrantes han elegido esta ciudad como el destino de sus sueños. Así que tenía muchas ganas de conocerla. Tengo un especial interés por las cuestiones musicales, por los ritmos legendarios de la región, con sus guitarras, sus charangos y sus acordeones.

P.: ¿Se siente igualmente cómoda actuando y cantando?

M.B.: Por más de 20 años, he estado actuando en importantes escenarios de los países de habla alemana (Suiza, Austria, Alemania), desde el Schauspielhaus hasta el Burgtheater, haciendo diferentes papeles, siempre buscando mi clown interior. Simultáneamente, y siguiendo el pensamiento de Edith Piaf que decía « cuando estoy cantando, ésa soy yo», he estado componiendo mis canciones desde muy niña, cuando otras escribían sus diarios personales. Actuar es mi profesión y cantar es mi pasión; y no quiero perder ninguna de las dos.

P.: Llama la atención que siendo suiza de habla alemana, cante tanto repertorio francés.

M.B.: Yo nací en una localidad donde había chicos de doce naciones viviendo codo a codo. Era una comunidad para niños fundada por un suizo humanista, el doctor Walter Robert Corti, después de la segunda guerra. El pensaba que los niños húerfanos de guerra llegados de distintos lugares crecerían mejor juntos y que además esa unión contribuiría a la paz mundial. Mis padres eran educadores en ese lugar. Así fue que jugué y aprendí junto a niños que hablaban en inglés, en griego, en italiano, en finlandés, en húngaro y en francés, y siempre me gustó probar con todas las lenguas. Mis padres, además, hablan muy bien francés. Por otra parte, entre 1974 y 1976, Jacques Lecoq fue mi maestro en la escuela Mime-Theatre-Mouvement de París, y ésa fue una época de mucha conexión con la chanson francesa.

P.: ¿En qué está trabajando ahora?

M.B.: Estoy interpretando el papel de «Pilar» en «The Spanish Play», de Yasmina Reza, en el Volkstheater de Viena. Al mismo tiempo, estuve ensayando para mis actuaciones en Buenos Aires, con mis músicos, el acordeonista polaco Krzysztof Dobrek y el pianista austríaco Michael Hornek, una serie de canciones de autores como Misha Spoliansky, Robert Gilbert, Fritz Spielmann, Jimmy Berg, André Heller y Georg Kreisler.

P.: Algunos críticos europeos encuadran su estilo dentro del pop. ¿Está de acuerdo?

M.B.: Mis propias canciones están arregladas y grabadas en lo que llaman el «austro pop», por lo que diría que sí están bien caracterizadas de ese modo. En cuanto a las piezas que he cantado y grabado en Francia, prefiero que las llamemos «chansons», que es lo que son.

P.: ¿Cómo siguen sus presentaciones en Buenos Aires después de la de ayer?

M.B.: Quiero destacar que para mi primera actuación, tuve el honor de conocer a Doron Rabinovici, un estudioso del antisemitismo nacido en Israel. pero que vive en Viena, cuya lectura acompañé con piezas de Kermit Goell y Fritz Spielmann;de Georg Kreisler; y de Misha Spoliansky y Robert Gilbert, cuyo padre, Jean Gilbert, un reconocido director y compositor de operetas, vivió en el exilio en Buenos Aires hasta su muerte en 1942. Mañana cantaré las más hermosas y populares canciones de Edith Piaf, esta vez acompañando algunas lecturas de Robert Schindel. Y finalmente, el viernes 7 haré mi actuación más comprometida, mi «Piaf-Soirée», en el teatro ND/ Ateneo.

Entrevista de Ricardo Salton

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