28 de octubre 2008 - 00:00

Master class jazzera de Esperanza Spalding

La jovencontrabajista ycantanteestadounidensebrindó unalección de jazz,acompañadapor un sólidocuarteto, en elque se destacael pianistaargentino LeoGenovese.
La joven contrabajista y cantante estadounidense brindó una lección de jazz, acompañada por un sólido cuarteto, en el que se destaca el pianista argentino Leo Genovese.
Presentación de «Esperanza». Esperanza Spalding (voz, contrabajo, bajo). Con Leo Genovese ( piano), Ricardo Vogt (guitarras) y Pedro Ito (batería). (La Trastienda; 25 de octubre.)

Esperanza Spalding es la única alumna que ha mantenido por mucho tiempo el legendario Ron Carter, además de ser la profesora más joven que haya pasado por las aulas de Berklee. Es una genuina representante del jazz más puro, con toda su historia y sus tradiciones, pero, al mismo tiempo, es una vocera del pop y del funk. Y, como si fuera poco, es bella, simpática, divertida, personal.

Todas esas virtudes reúne esta intérprete que es una rareza en el mundo del jazz moderno, por las mezclas que comentábamos, y porque no son tantos los contrabajistas que son líderes de sus grupos y, además, cantan.

Spalding -nacida en Oregon; habitante de Nueva York- había estado en nuestro país acompañando a Niño Josele -uno de los muchos artistas ilustres con los que trabaja o ha trabajado- y ahora vino para presentar «Esperanza», su segundo álbum solista. De este disco seleccionó la mayor parte del repertorio de su concierto porteño (antes de sus presentaciones en Mar del Plata y Neuquén).

Compositora en un estilo que la acerca al pop y, con apenas 23 años de edad, instrumentista deslumbrante (muchísimo más interesante con el contrabajo de caja que con el bajo eléctrico), líder indiscutida de su cuarteto, aunque entregue alternativamente el protagonismo a sus compañeros, Spalding dio en La Trastienda una lección de lo que puede ser el jazz en estos tiempos. Hizo clásicos como «Body & Soul», el bellísimo tema de Milton Nascimento «Ponto de areia», una seudo chacarera de su pianista argentino, Leo Genovese, y muchas composiciones propias. Pero lo más atractivo estuvo en el tratamiento que ella y sus compañeros hacen de esas músicas. Y entonces, hay que apuntar a las virtudes ya mencionadas, pero también a arreglos que logran sostener el interés de cada pieza aún en tiradas largas, y al talento de los músicos que forman parte del cuarteto, muy especialmente de Genovese.

La joven contrabajista y cantante estadounidense brindó una lección de jazz, acompañada por un sólido cuarteto, en el que se destaca el pianista argentino Leo Genovese.

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