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13 de marzo 2008 - 00:00

Matteo Belli: "El infierno siempre es lo más divertido"

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Matteo Belli escenificará el Infierno del Dante en la apertura del Teatro Nacional Cervantes.
El actor y director Matteo Belli fue invitado por el Teatro Nacional Cervantes y el Instituto Italiano de Cultura para inaugurar la temporada 2008 de la Sala María Guerrero. Desde hoy, se presentará a las 21.30 su espectáculo «Hora X: Infierno de Dante», con subtítulos en español.

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«Es un espectáculo juglaresco y bastante felliniano», dice Belli, quien además de los personajes de Dante interpretó a otros muy populares (el portero de una escuela, varios alumnos, una típica «mamma» de barrio) que van relatando distintos pasajes del Infierno. «También es un homenaje a mi región donde se lee mucho a Dante y donde todas las señoras asisten a las 359 conferencias que se dan al año».

Desde 1998, Belli ha visitado la Argentina en varias ocasiones como participante del Festival «Un puente, dos culturas». Según dice, sus giras siempre incluyen Bolonia, Roma y Buenos Aires.

«Los argentinos me recuerdan a como eramos en Italia treinta años atrás», continúa Belli «Hablo de lo positivo: el gran nivel cultural, la pasión por el teatro, el sentido de la fiesta... En Italia no tengo tiempo para la vida mundana; somos esclavosdel euro, trabajamos y trabajamos. No me dan ganas de ir fiestas porque la gente es más triste, más rígida. En cambio acá encuentro entusiasmo, pasión y esa chispa vital que hace que el contacto con el público sea tan encantador.»

Periodista: ¿También vino a descansar?

Matteo Belli: No exactamente. Siempre que vengo trabajo un montón, pero es una vacación del alma porque el circuito teatral de Buenos Aires es el más importante del mundo. No sólo por su historia y calidad, sino por el valor que aquí se le da al teatro como lugar de encuentro e intercambio. En Italia, todo el mundo está esclavizado por la televisión. El público viene a ver mi obra porque le interesa el tema y porque mi nombre tiene prestigio; pero como no hice televisión, no soy para nada una estrella. ¿Usted puede creer que no me han sacado ni una crítica? Para eso hay que tener conexiones, estar pegado a un partido político, a algún tipo de lobby o ser amigo del crítico. La calidad no importa, es algo «optional».

P.: ¿Por qué eligió el «Infierno»?

M.B.: Me interesa el trabajosobre el más allá, el dolor y la muerte. Para mí es algo muy vital y que en Dante está muy claro desde el momento en que ofrece historias de vida ejemplares que al estar contadas por los muertos tienen una riqueza humana extraordinaria. Leer estos pasajes hace que aumenten mis ganas de vivir.

P.: ¿Le sirvió para superar alguna crisis personal?

M.B.: Sí. Me sirvió como acto psicoanalítico. muy porteño ¿no?

P.: ¿Fue por una experiencia de muerte o una pérdida amorosa?

M.B.: Tuvo que ver con una búsqueda del amor. Una noche descubrí que había perdido la capacidad de amar y entonces me fui a las palabras más elevadas que se hayan escrito sobre el tema, que son las del canto V del Infierno, la historia de Paolo y Francesca. En realidad mi crisis abarcaba otros problemas y entonces me pareció necesario aceptar este desafío de atravesar esa «selva oscura» de la que habla Dante para poder crecer como persona. Fue una experiencia difícil, pero muy terapéutica que me permitió encontrar a la mujer que hoy es mi esposa.

P.: Nunca pensó en seguir trabajando con el purgatorio y el paraíso?

M. B.: El público sigue considerando más divertido la parte del Infierno (ríe).
Siempre se dice que es el más teatral de los cantos. No quiero decir que sea el mejor, creo que es el más vivo e intenso. Pero los gustos cambian según el momento histórico. Al Iluminismo del siglo XVIII le interesó más el paraíso y se ha dicho que el siglo XX fue el siglo del purgatorio. Yo creo que ahora se está volviendo al Infierno porque nos dice mucho más acerca de las dificultades que vivimos hoy. Al paraíso todavía lo siento muy lejano, por eso de la beatitud y la condición celeste. Creo que a mis 43 años ya empiezo a entrar en una edad « purgatorial» (ríe). El purgatorio es el momento del hombre en tránsito y puede ser también una etapa de crecimiento.

P.: ¿Conoció otras versiones escénicas de la «Divina Comedia»?

M.B.: Se ha hecho mucho, pero casi siempre han sido lecturas. El único actor que la interpretó fue Vittorio Gasman pero él estaba demasiado enamorado de sí mismo. ¡Era muy Gasman! También se ocupó del tema Roberto Benigni que puede ganar cualquier Oscar que quiera en cine porque trabaja como un juglar, a veces en buenas películas como «La vida es bella» que a mí me gustó mucho. Pero, cuando hace teatro uno ve que no es actor, que no se compromete con lo que dice. En cambio, a mí me gusta interpretar el texto con distintas voces y energías explotando al máximo el sentido de la palabra evocativa que hace que el espectador pueda desplegar su imaginación más allá de lo que ve en el escenario.

P.: Una última curiosidad. Usted habla el castellano a la perfección ¿dónde lo aprendió?

M.B.: Creo que tuve el mejor método de aprendizaje, durante dos años estuve de novio con una argentina.

Entrevista de Patricia Espinosa

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