Una de las
obras que
Francis
Bacon quiso
tirar a la
basura
porque las
habían
pisoteado
unos obreros
y que
rescató un
electricista.
Ahora salen
a subasta.
Londres (EFE) Una serie de retratos, en parte mutilados, que el pintor Francis Bacon (1928-1992), en un ataque de rabia, quiso tirar a la basura, podrían ser vendidos a millones de euros próximamente en Gran Bretaña, junto a otros numerosos objetos que pertenecieron al artista y que fascinarán a los estudiosos de su obra.
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Su actual propietario es un electricista jubilado Mac Robertson, de 75 años, que dijo al diario 'The Times' que estuvo bebiendo en un pub con Bacon cuando se enteraron de que algunos obreros habían pisoteado los objetos que había esparcidos por el suelo en el desordenado estudio del artista.
Bacon no solía colgar los cuadros en las paredes de su estudio ya que ese espacio lo reservaba normalmente para fotografías, que eran su mayor fuente de inspiración. Enfurecido por lo ocurrido, el pintor iba a tirarlo todo a la basura, pero Robertson se ofreció para llevárselo. «Es todo tuyo, quédate con lo que quieras», le dijo Bacon, según contó el propio Robertson a la prensa británica.
Entre los objetos salvados hay varios retratos, salvajemente mutilados, en algunos casos, o difícilmente reconocibles en otros, así como fotografías, muchas de ellas de hombres y mujeres desnudos en movimiento, páginas de diarios personales, cartas, tarjetas, telegramas y hasta cheques firmados por Bacon.
Robertson metió todo aquel heterogéneo material en tres bolsas de basura y se lo llevó a su casa para guardarlo, y ahora ha salido para una subasta que ha despertado gran expectación debido a la fama del artista y a los récords de precios alcanzados por su obra en las últimas subastas.
Entre los objetos que se venderán figura un estudio de retrato al óleo, el mejor conservado, que presenta ciertas similitudes con los estudios que hizo Bacon de su colega Lucian Freud, pero que también podría ser de su amante Peter Lacy, con el que tuvo una relación tempestuosa.
Otro de los retratos lleva una gruesa capa de pintura y fue descartado finalmente por el artista, que utilizaría posteriormente su reverso a modo de paleta para mezclar los colores. Hay además cuatro retratos en los que el artista recortó la parte correspondiente al rostro, por lo que es imposible reconocer al retratado, así como varios estudios de un perro en reposo.
Es sabido que el artista, muy exigente para consigo mismo, destruyó buena parte de su prolífica producción. Todas esas obras inconclusas o mutiladas se ofrecen al mejor postor por un precio que oscila entre los 2.200 y los 3.700 euros. Los 45 lotes incluyen también contactos fotográficos de muchos de sus cuadros, un pasaporte y un documento de identidad del citado Peter Lacy y fotos inéditas de Bacon con su amante masculino en la terraza de un café y en la torre Eiffel.
También se venden cuatro diarios de bolsillo con anotaciones que van desde el año 1966 al 1971. Una de ellas, fechada el 24 de 1971, documenta el suicidio de Dyer: 'George murió en París' y otra, posterior, que reza también fríamente: 'George enterrado en el cementerio de la City de Londres, Ilford'. Otras anotaciones se refieren a las fechas de comienzo o terminación de muchos de sus retratos.
Chris Ewbank, en cuya casa de subastas de Send se subastará todo ese material, cree que los coleccionistas, historiadores del arte, marchands o los admiradores de la obra de Bacon pujarán fuerte por muchos de esos objetos. En una subasta celebrada en febrero en Christie's de Londres, un cuadro de Bacon, de la serie inspirada por el retrato del Papa Inocencio X de Velázquez, titulado 'Study for a Portrait II', estableció un nuevo récord al venderse por 27.4 millones de dólares. La subasta del material que estuvo a punto de acabar en la basura tendrá lugar el 24 de abril, la semana en la que se celebra el 15 aniversario de la muerte del artista en Madrid.
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