Jennifer Aniston y Clive Owen encarnan a la pareja ferozmente castigada en esta nueva contribución
a la campaña de ciertos sectores estadounidenses contra el adulterio y a favor de
la paranoia.
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La historia está bien llevada, y luce dos vueltas de tuerca. Por ahí se hace increíble que en sólo 20 minutos el personaje salga del trabajo, pase por el banco, retire unos cuantos miles, y llegue al cuarto piso de un edificio donde lo están esperando, pero, ya se sabe, lo importante es la intriga, el módico suspenso, la variedad de muertos previstos e imprevistos que también van apareciendo, la recuperación de la plata, y el amor de la familia.
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