8 de octubre 2007 - 00:00

Mural: se define una estrategia más firme

Otra imagen del famoso mural, tal cual como lucía antes desu deterioro.
Otra imagen del famoso mural, tal cual como lucía antes de su deterioro.
Hace cuatro años, el mural «Ejercicio Plástico» que el mexicano David Alfaro Siqueiros pintó en la Argentina y que desde 1991 está en una playa de grúas fue tema de un ardiente debate en Expotrastiendas, la Feria de los galeristas que abre sus puertas el viernes en el Centro de Exposiciones. En esa oportunidad, a través de elocuentes imágenes, se demostró la urgencia de preservar la obra para no perderla. El jueves 18, como si el tiempo no hubiera transcurrido, el diálogo proseguirá en la Feria en una nueva mesa redonda.

Nada cambió desde entonces, salvo que el Poder Ejecutivo declaró el mural de Interés Histórico Artístico y que, según dicta la ley, el Estado debe custodiar este bien patrimonial -aunque esta obligación no se cumple-. La pintura no está pulverizada y el dato surge del último registro que hace unos meses, a instancias de la senadora Cristina de Kirchner, hicieron los expertos. Pero un país que tiene una obra maestra del arte abandonada en un playón de San Justo, no brinda la mejor imagen, y la candidata a la presidencia recién se dio cuenta en sus viajes a México. Allí, sin calcular demasiado las dificultades del caso, se comprometió con el gobierno mexicano a restaurar y exhibir el mural, responsabilidad que delegó en la embajadora Magdalena Faillace, que es la principal invitada a la mesa de Expotrastiendas.

Pero ¿qué agregará ahora Faillace que en 2003, como subsecretaria de Cultura, promovió al mural como Bien de Interés Histórico y padeció la frustración de ver que todo continuaba igual? Lo cierto es que tiene un buen proyecto. Pero el mural está dónde está por cuestiones de dinero con un litigio de por medio, y allí proseguirá si no se resuelven las cuestiones monetarias.

En primer lugar, antes de moverlo, se debe contratar un seguro y para hacerlo es preciso determinar cuánto cuesta el mural, cifra difícil de estipular aún para los expertos, porque nadie -o muy pocos- lo han visto y el valor estético (que, es obvio, define el económico), consiste sobre todo en que Siqueiros utilizó una perspectiva múltiple y en la condición cinética de la obra. El movimiento de los personajes que se acercan o se alejan y rodean la burbuja virtual -que es el sótano- y que parece estar sumergida en el mar, idea genial de Siqueiros que está bien documentada en sus escritos, es imposible de comprobar mirando fragmentos de la pintura cortada en pedazos, o a través de fotografías que son estáticas.

En segundo lugar, el juicio se eterniza por otra cuestión monetaria. Los propietarios no pueden pagarle a sus acreedores si no se acuerda por vía judicial cuál es el monto de la deuda. En tercer lugar, el Estado debe invertir una suma importante que aún no está pactada, para pagar la playa de grúas que reclama los 16 años de depósito. La letrada advirtió que no entregarán los containers si no cobran.

El cuarto tema de dinero es el seguro que debe pagar el Estado para mover la obra. En un escrito que Faillace les envió a Luis Porcelli y Mirta Barruti, abogados de la firma Dencanor, propietaria de la pintura, dice que la AFIP ha manifestado su voluntad de «apoyar la obra a través de su Presidencia, y que los seguros serán parcial y total, contra incendio, robo y hurto».

El Estado ya perdió un juicio por no aportar los seguros, compromiso que dejó pendiente el ex secretario de Cultura, Rubén Stella. Ahora, según el informe de Faillace, «El valor del seguro que comprometerá el escrito ante el Juez será el porcentaje que corresponde en estos casos para las obras de arte sobre el valor fijado por el Juez Dr. D'Alessandro».

¿Puede un juez «fijar» el valor de una obra de arte? Aún con el asesoramiento de probados expertos, «Ejercicio plástico» tiene cualidades tan singulares que dificultan su cotización. Además, existe el proyecto de expropiación del mural que puede aprobar el Senado, y la cotización que se estipule para el seguro sentaría un precedente de su valor.

Con estos problemas irresueltos, Faillace trabajó sin embargo para llevar el mural a la Aduana Taylor. La mejor noticia que llevará a Expotrastiendas es el apoyo de la empresa Techint que tiene fuertes intereses en México. Para el traslado de los containers hasta la Casa de Gobierno, Techint contrató al transportista de arte Delmiro Méndez.

La instalación en la Casa de Gobierno se hará por etapas. En la primera, Techint montará un tinglado en la Plaza Colón para mantener el mural con las condiciones ambientales propicias que nunca tuvo, y un trailer donde se gestará el proyecto de restauración e ingeniería para el montaje en la Aduana. Luego, se retirarán las partes del mural de los contenedores (hay otras partes que no se sabe dónde están) y allí comenzará la primera limpieza y consolidación.

En la segunda etapa, una vez acondicionada la Aduana Taylor, se instalará el mural, para montarlo y restaurarlo, protegido con muros y techo.

La seguridad y vigilancia estará a cargo de la Casa Rosada y, de las tareas de ingeniería y montaje, se ocupará la Universidad Tecnológica. El taller Tarea de la Universidad de San Martín colaborará con el equipo mexicano que llegará para la restauración.

La Embajada de México comprometió el apoyo técnico y financiero de su gobierno con una carta de intención, aunque el proyecto definitivo de restauración y su costo preciso, se conocerá cuando saquen el mural de los containers.

Entrevistado por este diario el restaurador mexicano Manuel Serrano, que desmontó el mural, minimizó el costo de la restauración. Los entendidos la estiman en 100.000 dólares. Para que la acompañen en esta gestión, Faillace nombró una comisión de notables como entre otros, Daniel Schavelzhon, que la acompañará en la presentación de Expotrastiendas y es coautor del texto «Ejercicio Plástico» junto a Héctor Mendizábal, primer dueño del mural.

La propuesta de la Comisión es «Nombrar a los delegados correspondientes de nuestra Academia Nacional de Bellas Artes en México y a las autoridades de Patrimonio del Uruguay (Comisión de Monumentos y Ministerio de Ambiente y Vivienda) para que apoyen con sus aportes documentales a la concreción de esta obra y a la exhibición de documentos escritos y fotográficos en torno al Mural».

Hay avances en varios sentidos. Esta vez, aunque el dilema es ponerle precio a la obra, a los interesados de una y otra parte en el litigio les interesa que los gobiernos de México y Argentina asuman la pesada responsabilidad de restaurar y exhibir el mural. Como se sabe, la cotización de una obra de arte se construye cotejando calidades y precios de ventas anteriores.

Hace tres años el Museo de Santa Bárbara compró en 2 millones de dólares un mural de 9.76 por 2.44 metros que Siqueiros le pintó en 1932 al cineasta Dudley Murphy. Pero esta obra lineal no sirve de parámetro, representa un grupo indígena y es un ornamento para la pared de un rancho californiano que se acerca al estilo que Siqueiros bautizó «Mexican curiouse». No se puede comparar con los 200 metros de superficie ni con la intensidad dramática de «Ejercicio plástico».

Por muchas razones, el mural es una pieza clavepara la historia del arte latinoamericano. Pero la paradoja es que su valor se esfumaría si se destruye. Sin embargo, las partes en pugna prosiguen un juicio que lleva 16 años y mantiene inmovilizada la obra. Se ha dicho en estas páginas que «Ejercicio plástico» es la Capilla Sixtina de Latinoamérica, y será finalmente reivindicado el día que se exhiba, siempre y cuando al restaurarlo, se recreen las condiciones originales que plantea el autor. Es decir, al sótano se accedía por una pequeña escalera, y abrirle una salida para facilitar el paso de un mayor número de espectadores, como han propuesto en la Comisión, quebraría el encanto de la burbuja y del movimiento.

A Faillace y Schavelzhon, se suman en la mesa Alberto Giúdice y como coordinadora la autora de esta nota. Este jueves, la Academia de Bellas Artes presentará la publicación del debate anterior en la Casa de la Cultura, la sede de Barrio Parque del Fondo de las Artes.

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