Giuseppe Di Stefano tuvo una de las mejores voces del siglo XX, pero una carrera relativamente breve. Su fama se cimentó por haber sido el partenaire favorito de Maria Callas en teatro y grabaciones.
Milán (DPA, ANSA, AFP) - El tenor italiano Giuseppe Di Stefano, considerado una de las grandes voces del siglo XX, murió ayer a los 86 años en su casa ubicada en las cercanías de Milán. Tras retirarse de los escenarios a mediados de la década de los '80, el cantante pasaba varios meses al año en su casa en Kenia, donde a fines de 2004 fue asaltado y gravemente herido. Nunca se recuperó de las lesiones. Di Stefano ganó su fama mundial principalmente por sus frecuentes actuaciones junto con Maria Callas. Por eso, entre sus fans, era conocido como «el tenor de la Callas».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Hijo de un zapatero y de una modista, había nacido el 24 de julio de 1921 en Catania, Sicilia, y creció en Milán. Asistió a una escuela de jesuitas y luego se dedicó al estudio del canto. Debutó durante la guerra como cantante popular de «canzonette» con el nombre de Nino Florio, y su primera incursión en la ópera se produjo en 1946 en Reggio Emilia en el papel de Des Grieux en « Manon» de Jules Massenet. Un año después hizo el mismo papel en la Scala de Milán.
Siguieron años en el Metropolitan de Nueva York como el duque de Mantua en «Rigoletto» de Verdi y como Mario Cavaradossi en «Tosca» de Puccini en el Covent Garden de Londres. El encuentro mítico Callas-Di Stefano se produjo en San Pablo, Brasil, cuando el maestro Tullio Serafin, artífice principal de la carrera de ambos, los reunió por primera vez con «La Traviata» verdiana.
El trío Callas-Di Stefano-Serafin cambiaría la historia de la interpretación operística reviviendo la olvidada tradición del belcanto, sobre todo de las obras de Gioacchino Rossini, Vincenzo Bellini y Gaetano Donizetti que volvieron a las carteleras eclipsando a las del verismo que, a caballo de los siglos XIX y XX, las habían desterrado de los escenarios. La voz aterciopelada y perfecta de Di Stefano, directo heredero de la tradición de los Caruso-Gigli-Schippa, se combinó con las melodías del Bellini de «I puritani» con sus purísimos do de pecho, del Donizetti de «El elixir de amor» y de «Lucia di Lammermoor» y del Rossini de «El barbero de Sevilla».
En los años 50 y 60 fue probablemente el ídolo lírico mejor pago del mundo, y su rival de siempre fue Mario del Monaco. Los primeros problemas con su voz surgieron en 1963, durante la presentación de «La Bohème» en el Covent Garden. Di Stefano debió ser reemplazado al año siguiente por un colega más joven: Luciano Pavarotti.
En 1973, Di Stefano acompañó dócilmente a Maria Callas en la gira mundial con la que ésta intentó reverdecer su carrera después de haber sido liquidada por Aristóteles Onassis. Incluso la secundó en otro estrepitoso fracaso cuando a la Callas se le ocurrió ser régisseur en el teatro Regio de Turín.
Los críticos acusaron a Di Stefano de haber forzado excesivamente su voz, lo que éste siempre desmentía. Varios intentos por concretar su retorno artístico fracasaron, por lo que a fines de los 80 se despidió de los escenarios y prosiguió durante un tiempo una breve carrera como régisseur. Di Stefano fue asaltado hace unos tres años en su vivienda en la costa de Kenia. Los agresores lo atacaron y quedó herido de tal gravedad que luego entró en coma. Desde entonces tuvo muchas enfermedades y ya prácticamente no podía hacer nada solo.
Di Stefano grabó con Maria Callas algunos de sus registros más famosos, incluyendo versiones completas de «Lucia Di Lammermoor», «I Puritani», «Il Trovatore», «Rigoletto», «Tosca» y «La Bohème». En sus épocas de esplendor, Di Stefano también solía aparecer en la primera plana de los diarios por su vida privada. «Nunca me cuidé», dijo alguna vez en una entrevista.
Dejá tu comentario