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Pero lo cierto es que el Museo Británico ha aprovechado que no tenía que pagar derechos de autor para mostrar al mundo los grabados de donde nacieron las obras maestras de Informate más
Al hurgar en sus archivos, y pedir la asistencia de otras instituciones como el Museo Tyler de Holanda y el Ashmolean de Oxford, es como si los organizadores hubiesen contratado a un detective privado, recurrido a una cámara indiscreta, descifrado un código secreto.
La exposición, que se inauguró el jueves pasado y para la que se han vendido más de doce mil entradas por anticipado -se esperan ciento cincuenta mil visitantes antes de que cierre el 25 de junio-, reúne una colección singular de casi un centenar de dibujos y grabados que abarcan varias décadas y no se hallaban bajo el mismo techo desde la muerte de su autor, en 1564, a los 89 años.
Los grabados van acompañados de cartas personales explicativas de los trabajos y un área interactiva con computadoras para que los visitantes comprueben cómo un pequeño dibujo se convierte en los decorados de la Capilla Medici de Florencia o en el techo de la Capilla Sixtina -el brazo extendido de Dios para tocar a
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