Por razones todavía indescifrables, el Colón y el San Martín (englobado por el Complejo Teatral de Buenos Aires) representan hoy el rostro bifronte de los teatros oficiales tras la asunción del gobierno Macri. El San Martín abierto, el Colón opaco, de espaldas a la prensa y, consecuentemente, a la sociedad.
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Ayer, con el histórico Kive Staiff a su frente, acompañado no sólo por el ministro Hernán Lombardi sino también por el jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta y el resto de los directores de las distintas áreas del Complejo, el acto de la presentación de sus planes para 2008 (aunque no sean como para tirar petardos al aire) fue distendido y cordial.
Pero lo del Colón, más allá de su amargo panorama para el año próximo, continúa siendo inexplicable. La semana pasada, se le ocultó a la prensa el lugar y la hora de la ceremonia de asunción de Horacio Sanguinetti (a la que los periodistas tuvieron acceso a la manera de convidados de piedra, aunque sin la bella música de «Don Giovanni»). Pero lo de los últimos tres días fue más estrambótico todavía.
El lunes, una agencia de prensa externa al Colón (que, pese a la austeridad declamada, abulta sin razón el presupuesto de comunicación: el Colón tiene oficina de prensa propia que hasta la semana pasada funcionó muy bien) invitó a un brindis de fin de año al día siguiente. El martes, sin embargo, esa misma agencia comunicó, sólo dos horas antes, que el brindis se cancelaba. Lo más extraño fue que, pese a esos llamados en contrario, el brindis se hizo aunque la Traviata no se hubiera sentido con muchas ganas de alzar la copa.
¿La contraorden sería por la mala calidad del catering? No se sabe. Lo cierto fue que, en una reunión opaca, se repitieron los mismos anuncios de siempre con la presencia de los directores de área recientemente designados (con la excepción de Salvatore Caputo y Omar Cyrulnik). Se dijo que el Ballet va a actuar, si todo sale bien, en el Teatro Opera. Que la Filarmónica que va a tener 15 o más conciertos en su abono, con el director Arturo Diemecke a su frente (aunque no se sabe aún cómo se designará el cargo). La Opera de Cámara hará también el conocido «La voz humana» de Poulenc, con alguna otra obra que buscan para un programa doble. Sanguinetti, sobre el final, dijo «ética y estética deben ir juntas en el Colón», y recibió un gran aplauso.
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