26 de enero 2006 - 00:00
"No pusimos sexo ni gente desnuda"
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HBO Max estrenó la película peor puntuada de una saga que traumó a millones de espectadores
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Dolores Fonzi
y Gastón
Pauls en «Soy
tu fan», primer
lanzamiento
de la
productora de
la actriz y
Constanza
Novick, quien
dice, entre
otras cosas:
«Firmar un
contrato en TV
no te
garantiza
nada».
Periodista: ¿Por qué dice que firmar un contrato en TV no garantiza nada?
Constanza Novick: Porque uno arregla con alguien que luego desaparece y trae muchos dolores de cabeza. Fue similar a armar la productora; primero resultó como un juego, pero luego se transformó en dilemas con el contador, con el abogado, con el canal, las negociaciones con gremios, los actores. Es muy difícil entrar a la TV y los tiempos se alargan para pactar qué el programa saldrá en tal canal. El piloto lo grabamos en 2004 y el primer interesado había sido «América». Nos atraía ese canal porque no intervenía en el control creativo pero finalmente no prosperó. Luego la comenzaron a querer otros canales y quedó para «Canal 9». Creo que todos los canales rescataron la frescura y que era realizado por jóvenes, con un equipo más cercano al cine que a la TV.
P.: ¿Por qué no fue para cine entonces?
C.N.: Es que en un principio iba a ser una película, pero después pensamos que había algo en la inmediatez que requería que fuera para TV. El respeto que uno le tiene al celuloide hace que todo tenga solemnidad, aunque no se quiera. Cuando voy al cine necesito una trascendencia diferente, mientras que cuando miro tele, siento que es algo descartable e inmediato. Tenía la sensación de que eso servía para experimentar. La televisión fue como pensar una gran película de 13 capítulos y además el elenco es muy comercial, uno se engancha primero por la imagen.
P.: Ese punto también es bueno para el cine, que parece priorizar muchas veces «no actores» sin experiencia ni gracia...
C.N.: Pero tampoco quería cine porque los tiempos son más largos aún. Escribí una película en 2001 y recién ahora me darán el crédito. No estará esa frescura de grabar, editar que salga al aire y listo. Lo extraño de que esta serie sea para televisión es que no hay especulación en términos comerciales. En una tira diaria común, si un personaje no pega, lo matan o lo vuelan. Acá sentimos que es un diamante en bruto, no entró ningún productor, ni hubo bajada de línea de ningún canal o auspiciante que condicionara. Todo es genuino y está contando a su tiempo, nada está explicitado, no se subestima al espectador.
P.: ¿En qué sentido será este unitario diferente a lo que mostró la TV en el último tiempo? ¿Qué le critica a las ficciones televisivas?
C.N.: Es una comedia romántica simple y blanca. Se opone a la TV actual con gente desnuda, sexo, etcétera, y cuenta una historia básica de amor. Lo que critico es que hay historias con un punto de partida rebuscado e inverosímil, donde la identificación no funciona desde ningún lugar, alejados de la realidad y hasta ridículos. Por ejemplo, en «Historias de sexo de gente común», ¿quién es común y quién no?. En «Doble vida» me preguntaba quién era esa gente que no parecía existir. Apuntan al efectismo y a lo que no se sostiene.
P.: Pero, «Soy tu fan» tiene elenco de jóvenes bellos como «Doble vida»...
C.N.: Nada que ver con «Doble vida». Se basa en jóvenes de entre 25 y 35 años, pero hay historias. Además hay subtramas de los padres, de las abuelas y los temas básicos son el desencuentro, el amor, la soledad, el desamor, la frustración y la búsqueda permanente. El fanatismo aparece como relleno de la soledad y ese fanatismo puede ser tanto por una persona como por una comida macrobiótica. Lo más fuerte es lo que le pasa al fanático y no al ídolo, sea actor o cantante. Le atribuyen otro tipo de condición humana, lo que es muy delirante. Esa obsesión por la cara, se transforma en natural algo que es extraño.
P.: ¿Apuntará al fanatismo que siente el público por el famoso?
C.N.: Hay de todo. El personaje de Dolores es « desglamourizado», se sube al colectivo, sin maquillaje, es raro verla así, como una chica normal. Ella estudia sociología y padece el típico síndrome del estudiante de la UBA, que está por rendir y se está por recibir y nunca lo logra.Y conoce a Gastón Pauls, que trabaja en el Botánico, fanático de Alejandro Lerner, bastante cursi y cuando la ve, se convierte en su fan. Pero no porque sea famosa ella sino que él se obsesiona.




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