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1 de febrero 2006 - 00:00

Novela que parece un clon de otras

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Siguiendo las enseñanzas de los clásicos de la literatura británica (Shakespeare forjaba sus colosales tragedias y comedias basándose en historias ya conocidas), Ishiguro, el miembro nacido en Nagasaki del «dream team» de las letras inglesas, toma ésta vez un tema ya tópico en la narrativa popular y el cine, y busca transmutarlo con ese estilo habitual en él que remite a la literatura victoriana, como lo hizo en su novela «Los restos del día» (que fuera llevada al cine con Emma Thompson y Anthony Hopkins).

Tras la lectura de «Nunca me abandones», título que proviene de la canción favorita de la narradora, aparece en el lector una sensación de «deja vu», de algo que ha transitado en otras lecturas, en el cine o por TV. Los clones no son novedosos elementos de los artefactos narrativos posmodernos, ya estaba en «Un mundo feliz», de Aldous Huxley, en ciencia ficción, a partir de los años '40 en obras de Van Vogt, Clarke, de Ursula K. Le Guin, en «Blade Runner» de Philip Dicky en películas -demasiado parecidas en su trama a ésta novela- como «La isla», dirigida por Michael Bay. Un hito de la relación literaria entre los clones y el mal, menos emotiva y más terrorífica, fue la novela de Ira Levin «Los niños de Brasil», donde se clonaba a Hitler. Ishiguromás que una gran novela, teniendo que publicar algo nuevo, acaso por imposición editorial, hace un ejercicio de estilo sobre el tema: desoladora visión del futuro a partir de los avances científicos o que ocurriría si la oveja Dolly fuera un clon humano. Mas novedosa y provocadora es otra novela con clones, «La posibilidad de una isla», del francés Michel Houllebecq.

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