24 de octubre 2007 - 00:00
¿Otro cuento chino? Alvarez anuncia una Ciudad del Cine
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Además de anunciar una ciudad del cine para Buenos Aires
con capitales chinos, Jorge Alvarez explicó a este diario por
qué los argentinos no ven cine argentino.
P.: ¿Y entonces? ¿La Argentina será otro filial de esa Ciudad?
J.A.: No, será otra cosa. Durante nuestras gestiones de coproducción con el ministro de Radio, Cine y TV de la China llegamos a otro tipo de acuerdos, que contemplaron también la instalación de una Ciudad del Cine con características propias. Fue una oferta, con algunas condiciones, que estamos terminando de estudiar con fuertes posibilidades de materializarla.
P.: ¿Qué tipo de condiciones?
J.A.: En principio, los chinos no quieren instalarla en Capital Federal, aunque tampoco que quede muy distante. La inversión estaría en el orden de los 200 millones de dólares. Lo más probable es que se defina en algún punto sobre la Ruta 2 de fácil acceso. Se está avanzando también en el estudio de establecer allí un régimen de promoción y exención impositiva, pero por el momento no es mucho más lo que estoy autorizado a decir.
P.: ¿Y la India?
J.A.: Es complicado. Como se sabe, la India es el mayor productor de cine a nivel mundial. El año pasado llegaron a realizar más de 930 películas, y se calcula que este año su producción superará de lejos el millar de largometrajes. Ante ese desborde, la oferta que ha hecho la India es que la Argentina provea servicios de producción de películas, una especie de tercerización. Pero aquí viene lo contradictorio: con que ingresara apenas una proporción baja de esa cantidad de producciones, la industria nacional quebraría. Por eso mismo, necesitamos un acuerdo con los sindicatos, para establecer topes en los contratos de servicios.
P.: Lo saco de Oriente. Más allá de los proyectos de coproducción, ahora con Italia y pronto con Alemania, Francia e Inglaterra, el público continúa sin prestarle demasiada atención al cine argentino. Esto ya es público y notorio desde hace tiempo. Con excepción de unos pocos títulos, el resto de la producción pasa casi invisible por las salas. Usted había anunciado unas Jornadas de Reflexión multisectoriales para discutir el tema, ¿qué pasó con ellas?
J.A.: Vamos por partes. Las Jornadas se harán, sólo hubo una postergación de fechas, y las realizaremos poco antes de que termine el año. En cuanto al otro punto, yo estoy de acuerdo en que hay muchas cosas que es necesario cambiar. Sin caer en el absurdo de decir que una película se justifica sólo cuando tiene más de un millón de espectadores, porque con ese criterio sólo haríamos films de «Bañeros», es cierto que hoy la demanda del público está reñida con la oferta de cine. En la última encuesta hecha por la Secretaría de Medios, el público respondió en un 72 por ciento que quería ver comedias, y la proporción de comedias hechas sobre el total de la producción era de 7 por ciento. Esto no cierra, evidentemente. El INCAA no puede ordenar la producción de determinado tipo de cine, aunque sí influir -y espero que esas Jornadas sean el primer paso- en el establecimiento de un consenso acerca de la dirección de la producción, las proporciones entre operas primas y peliculas de directores con obra, etcétera. Aún dentro de la Ley de Cine, creo que es necesario establecer nuevas reglas de juego que definan mejor la eficacia del Consejo Federal y los comités de créditos.
P.: ¿Qué pasa en el INCAA después del 10 de diciembre?
J.A.: Nada, todo continuará como hasta ahora. Nosotros tenemos mandato por otros dos años, aunque ya es sabido que, en caso de ganar Cristina Kirchner las elecciones. la vicepresidenta María Lenz seguramente será electa diputada, y deberá, en ese caso, cesar sus funciones en el INCAA.
Entrevista de Marcelo Zapata




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