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Más allá del título, nadainocente, en este disco, Lito Vitale se decidió a mostrar el costado alegre que habitualmente no muestra. A fuerza de trabajo y talento, Vitale se forjó la imagen de un músico serio. A través de sus diferentes formaciones instrumentales, respaldando a cantantes, como invitado a las más diversas formaciones, cerrando transmisiones televisivas, o componiendo y tocando para cine, ballet o teatro, se mantuvo fiel a un estilo y consolidó un sonido propio (los aerófonos tocados por sus teclados son, quizá, su marca más personal), que le granjeó la admiración de algunos y las críticas de otros, pero siempre el respeto de todos. La jugada de este nuevo disco, entonces, no es poca cosa en su currículum, y a lo mejor hay que reconocer allí el mayor mérito del álbum. Porque, haciéndole una mueca humorística a todo su pasado, Lito se atrevió aquí a hacer canciones breves, a recorrer géneros bailables, a tocar mucho la guitarra y a cantar. Kevin Johansen, Horacio Fontova, Gabriela Martínez Campos, Juan Subirá, su hermana Liliana, Pedro Aznar, Miguel Cantilo y Palo Pandolfo, colaboraron en algunas de las composiciones; aunque la mayoría son del propio Lito. Y sobre la base de Martín González, Juan Pablo Rufino y Huber Reyes, se sumaron unos cuantos músicos invitados en los diferentes temas. El resultado es, sin dudas, controvertido; y no sería raro que alguno de los leales seguidores de Vitale se sintiera algo defraudado por la experiencia. Pero vale el desafío de un artista que se ha atrevido a jugar fuerte y a darse los gustos sin importarle mucho más. Quienes quieran escucharlo en vivo, estará presentando el CD el 17 de noviembre en el teatro ND/Ateneo.
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