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12 de marzo 2008 - 00:00

Para Edwards, en Cuba hay cambios positivos

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Oviedo (EFE) - El escritor chileno Jorge Edwards dijo ayer que, «sin ser un profeta político», en Cuba «está pasando algo» tras la renuncia al poder de Fidel Castro, pero alertó sobre los riesgos de una transición «mal hecha» en la isla. El autor de «Persona non grata» se refirió a Cuba en una rueda de prensa convocada en Oviedo antes de pronunciar una conferencia sobre «Memoria histórica y novela» dentro de las actividades del 400 aniversario de la Universidad de Oviedo.

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Edwards, que no ha vuelto a Cuba desde que fue expulsado en 1971 siendo diplomático del Gobierno de Chile, dijo que la información que recibe de Cuba procede de exiliados cubanos, «en ocasiones muy exagerada». Tres meses y medio después de su llegada a La Habana como embajador de Chile, nombrado por el entonces presidente, Salvador Allende, Edwards abandonó Cuba porque el Gobierno de Castro lo declaró persona non grata.

«No soy un profeta político, que es una profesión bastante arriesgada, pero en Cuba está pasando algo; lentamente pero está pasando algo», subrayó. «Persona non grata» es una novela «política sin ficción» publicada en 1973 en la que contaba los tres meses que pasó como diplomático en la isla.

A su juicio, los contactos del nuevo jefe de Estado cubano Raúl Castro con el Vaticano, su «interés» por reunirse con el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, «y no con el de Venezuela Hugo Chávez» o la firma de algunas convenciones sobre Derechos Humanos de la ONU no suscritas hasta ahora por Cuba son signos de un proceso «que no será de un día».

«Fidel insiste en que no hay que cambiar nada, pero la evidencia es que hay que cambiar mucho», dijo Edwards de cara a un proceso «interesante para toda Latinoamérica» y que debe hacerse «bien, sin conflictos y sin guerras» porque una transición «mal hecha» en Cuba «puede ser muy peligrosa».

Para el autor de «Adiós, poeta», la literatura es un producto de la memoria y por tanto resulta imposible concebir la primera sin la segunda, y el novelista se convierte en un historiador privado que necesita «tomar distancia en el tiempo y en el espacio» para convertir la memoria en ficción. A esta circunstancia se añade,según Edwards, la necesidad de que países como España o Chile, que han pasado por periodos convulsos a lo largo de su historia reciente, recurran a la memoria histórica, una actitud que resulta «higiénica» para estas sociedades. A nivel personal, el novelista chileno ha asegurado que el uso de la memoria en sus creaciones literarias le ha ahorrado»visitas al psiquiatra.

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