Del campus a las pampas: agradable versión local del éxito norteamericano
High School Musical.
«High School Music: El Desafío» (íd., Arg., 2008; habl. En esp.). Dir.: J. Nisco. Int.: A. Vera, F. Dente, W. Bruno, D. Peña, A. Del Boca y otros.
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Pese al mp3, la revolución digital y el iPod, los tiempos no cambian. En 1931, mientras Bela Lugosi filmaba en Hollywood, durante la mañana y tarde, su clásico «Drácula», por la noche se empleaban los mismos decorados para rodar la versión en español (interpretada por Carlos Villarías), que sería explotada en toda Latinoamérica.
A partir de una decisión comercial similar, «High School Music: El Desafío» marca la primera producción integral de Disney en la Argentina, con la diferencia de que ya no se trata de la leyenda universal del vampiro en Transilvania sino de una comedia musical de estudiantes universitarios norteamericanos, y ni siquiera de Nueva York o California, sino de Nevada.
El desafío, pues, no era tanto el que enfrentan los jóvenes en la competencia de rock, corazón de la historia, sino el de adaptar ese mundo de campus estadounidense (donde todo es limpio y todo relumbra, no hay más que ver los pasillos y armarios en la serie original) a los usos y costumbres argentinas. El resultado, si bien lejos de un producto ejemplar, pasa por alto la impracticable verosimilitud de un « musical argentino» (nadie podría esperar eso) a fuerza de una historia que tiene sus propias reglas, sin el menor esfuerzo en reflejar nada, y el funcionamiento homogéneo de un elenco debutante de innegables condiciones, surgido de un casting efectuado el año pasado. Así, el enamoradizo e ingenuo Troy, la falsa inocente y seductora Gabriella, la malvada Sharpey y y el ambiguo Ryan del original americano se transforman en Agus, Fer, Delfi y Walter, y lo hacen bien. Ya no están, claro, los «Linces» de la serie, aunque se podría haber mantenido el básquet en lugar del rugby, deporte que gracias a los Pumas tal vez hayan considerado más criollo.
Música adocenada pero pegadiza, sobreactuación de Andrea Del Boca (aunque el papel lo permite), y no mucho más, aunque tampoco menos para lo que quiere su público.
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