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25 de marzo 2014 - 00:23

París: satisfacción oficial por resultados en el Salón del Libro

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Una de las conferencias por el centenario de Julio Cortázar que se sucedieron en el Salón del Libro de París, que ayer clausuró su edición.
ís - Cerró el Salón del LIbro de París, donde este año la Argentina fue invitada de honor, con la presentación (por parte del elenco local) de la primera versión en francés con los dibujos originales de "El Eternauta", la historieta de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López, que ya se había destacado como oficialmente emblemática en la Feria del Libro de Frankfurt de 2010. Publicado por Vertige Graphics, el libro fue presentado en el marco del 38º aniversario del golpe de 1976, porque como recordó el editor Daniel Divinsky al público,Oesterheld y sus cuatro hijas, Marina, Estela, Beatriz y Diana,"fueron víctimas de esa dictadura".

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Según testimonios recogidos por agencias internacionales, el director de Industrias Culturales de Argentina, Rodolfo Hamawi,calificó como "sumamente exitoso" el paso del país por el Salón. "Desde la posibilidad del intercambio de autores argentinos con el público hasta las conferencias a sala colmada y el reflejo en la prensa local con notas dedicadas a los escritores argentinos en los grandes medios de Francia". Aunque aún no hay cifras definitivas, Hamawi señaló que unas "7.000 personas visitaron las cerca de 60 conferencias programadas por Argentina".

En la librería situada en el pabellón del país se vendieron, en tres días, más de 7.500 títulos de autores argentinos en ediciones en español y en francés, lo cual incluye a clásicos como Julio Cortázar, homenajeado por su centenario, y Jorge Luis Borges como de escritores emergentes (y no tanto) como Selva Almada, Samanta Schweblin o Andrés Neuman. Además de la presentación de "El Eternauta", en la jornada final hubo conferencias sobre traducción, pensamiento argentino y adaptación cinematográfica de novelas con la presencia de autores como Claudia Piñeiro, Lucía Puenzo y Guillermo Martínez.

Además de los homenajes a Cortázar en el año de su centenario y las conferencias sobre Jorge Luis Borges oJuan Gelman, la prensa francesa destacó entre otros los nombres de los escritores Selva Almada (1973),Leandro Ávalos (1980) y Samanta Schweblin (1978), tres de los 45 autores que Argentina llevó a París.

"Estoy un poco sorprendida por la repercusión", dijo a la agencia dpa Selva Almada, autora de "El viento que arrasa" (2012) que acaba de salir editada en francés. Su obra escapa al ámbito de Buenos Aires para recuperar la tradición de literatura rural casi perdida desde los años 80. "Más allá de los localismos e incluso del lenguaje que uso, es una historia universal con temas globales como los problemas entre padres e hijos o la relación entre los hombres y la naturaleza", dijo Almada.

La escritora, nacida en Entre Ríos, cree que lo que define a la nueva generación de autores es la falta de denominador común.

"Sigue siendo una literatura muy urbana, pero empiezan a aparecer tendencias como la mía, Hernán Ronzino o Federico Falco, que se alejan de la ciudad para narrar desde la periferia". Según Schweblin, autora del volumen de cuentos "Pájaros en la boca", parte de esa diversidad fue posible sólo gracias a la eclosión de editoriales independientes tras la grave crisis de Argentina en 2001. "Esa crisis tuvo una buena noticia y fue para la literatura argentina. Nuestros libros salieron en un momento muy especial. En el año 2000, un 80 por ciento de los autores que llegaban a las librerías eran extranjeros. Después de la crisis dejaron de llegar: no había libros. Entonces surgieron 30 o 40 editoriales independientes y comenzaron a publicar a nuevos narradores que hasta entonces no tenían lugar porque se los comían los extranjeros".

Para Schweblin, que se reconoce heredera de la tradición de literatura fantástica rioplatense y en particular deAdolfo Bioy Casares, el vínculo con los maestros está claro: "No hay pelea, sólo aprendizaje y admiración".

Otro autor mencionado fue Leandro Ávalos, que llevó a París su retrato del conurbano bonaerense"Berazachusetts", Ávalos

destacó la saturación de géneros cruzados en los nuevos narradores: "Ya no sólo lo policial, sino también lo fantástico, la ciencia ficción, el folletín, la novela de aventuras...".

Según las cifras oficiales, en la Argentina se publicaron 26.000 títulos el año pasado. En todo hay el país hay unas 600 librerías, 200 de ellas sólo en Buenos Aires.

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