Extensos
diálogos
fríamente
calculados y
un exceso
de elegancia
formal quitan
algo de
potencia a
«Election»,
film del
realizador
chino
Johnny To
sobre la
mafia de
Hong Kong.
«Election» (Hak Se Wui, Hong Kong, 2005, habl. en chino). Dir.: Johnny To. Int.: Louis Koo, Nick Cheung, Simon Yam, Tony Leung Ka-Fai.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La mafia china tiene una premisa civilizada, democrática, según la cual el sucesor del jefe de las «tríadas» no hereda el preciado cetro con cabeza de dragón por lazo sanguíneo o arrebato violento. En teoría, al menos, el joven Padrino chino es ungido a través de una elección ciento por ciento cristalina.
Eso en teoría, porque luego de plantear las costumbres chinas en asuntos del crimen organizado, el director Johnny To se ocupa de mostrarnos cómo son las cosas en la práctica. Con tal de hacerse con el cetro en cuestión, los mafiosos orientales pueden golpearle el cráneo unas 55 veces a su feliz poseedor, o arrojar a sus parientes por la ladera de una montaña encerrados en cajas de madera. Lástima que en medio de estas explosiones de sinceridad, los personajes se tomen tanto tiempo en diálogos fríamente elaborados para que este producto no sea un buen policial chino, sino un elegante policial exótico capaz de competir en Cannes.
Cuando el cine de Hong Kong era pura adrenalina, asombro y diversión, una película de Johnny To sobre la sucesion de las tríadas hubiera hecho temblar al mismo Coppola. La imaginación formal y narrativa del director de films de culto como «El Trío Heroico» aplicada a un tema inobjetablemente serio y por otro lado super heavy como un retrato riguroso de las tríadas de Hong Kong debería ser, mas allá de toda duda, una oferta imposible de rechazar. Lo cierto es que si bien «Election» no deja de ser una buena película, no es ni la mitad de lo contundente de lo que debería ser. Y lo peor es que no se puede culpar a nadie: Simon Yam y Tony Leung componen con eficacia sus modelos opuestos de gángsters -uno sobrio y aparentemente moderado, otro ansioso y extrovertidoy si hablan más de lo que hace falta entre las imaginativas secuencias de extrema crueldad y violencia, es sólo una cuestión de marketing cinematográfico. Sin embargo lo mejor de la película son sus secuencias al estilo del viejo cine de accion hongkonés, y no está de más ver a esta gente en su elemento. Después de todo, hace mucho que no se estrena un film de acción de Hong Kong en los cines argentinos.
Dejá tu comentario