Poca fuerza en la apertura de festival de cine porteño

Espectáculos

Poco puede contarse del acto inaugural del Bafici del martes a la noche, como asimismo poco y nada de atención se les prestó a los oradores en medio del tumulto. Al menos, la película inaugural, «Sofá cama», era simpática. Lo mismo, pero en desarmante grado de inocencia, la primera de la competencia nacional que se vio ayer, «María y Juan (no se conocen y simpatizan)». En cuanto a los dramas de la competencia internacional, eran realmente dramáticos, en todo sentido.

El festival sigue hoy con un falso documental ruso de intención irónica sobre la carrera espacial, «Los primeros en la luna», un relato sentimental taiwanés, que se anuncia moroso y trágico, sobre dos chicas lesbianas, «Reflections», y una «historia mínima» donde el autor, Gustavo Fontán, fue registrando a sus propios padres ancianos en su casa natal de Banfield, haciendo su vida cotidiana, y discutiendo si deben cortar o no el árbol seco que el viejo plantó justamente el día que nació su hijo. La película se llama, simplemente, «El árbol».

Del resto, es decir la enorme sección informativa, conviene advertir que la sección de Abbas Kiarostami en el Malba seguirá una semana más allá del festival, que el documental «Rossellini sotto il vulcano» viene sin subtítulos (lástima, porque habla de «Stromboli» y de la enemistad entre Anna Magnani e Ingrid Bergman, ambas enamoradas del mismo hombre), y los telefilms de género histórico de Rossellini interesan más por los personajes que por la esquemática puesta en escena.

Pero qué personajes, Sócrates como un viejito optimista, Alcide De Gasperi bien enérgico, pero eso sí, Louis XIV tenía naturalmente más charme en la comedia de Sacha Guitry «Si Versailles contara».

Habría que hacer un ciclo Guitry, que además también fue un real independiente.

Otros personajes atractivos, de otros autores: los morochos de «Africa United», miembros de un club de fútbol de Islandia, los médicos cubanos de «Montañas de luz» (que se exhibió un solo día), y el tipo feliz que recuerdan los amigos en «Jo Siffert: vivir rápido, morir joven», sobre el automovilista y playboy austríaco que «tenía montones de mujeres, pero solo de lunes a miércoles, porque los demás días eran para las carreras». Gran apurado, una vez, aprovechando la diferencia horaria, corrió el mismo día en Japón y Norteamérica.

Por supuesto, también hay bodrios. Se recomienda eludir los mexicanos «La mancha de sangre» (nombre del cabaret donde transcurre la acción) y «Recodo del purgatorio», que empieza como parodia del cine poético latinoamericano de los '40, y enseguida se revela como «trash» enloquecido, más sucio que un baño público.

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