15 de noviembre 2007 - 00:00

Poco de Fonseca, y de coherencia, casi nada

Peter Fonday AntonellaCosta en«Cobrador»,film delreaparecidoPaul Leducsobre relatosde RubemFonseca queengaña conun arranquepotente ypronto pierdeel rumbo.
Peter Fonda y Antonella Costa en «Cobrador», film del reaparecido Paul Leduc sobre relatos de Rubem Fonseca que engaña con un arranque potente y pronto pierde el rumbo.
«Cobrador. In God we Trust» (México-Argentina-Brasil-España, 2007, habl. en inglés, español y portugués). Guión y dir.: P. Leduc. Int.: P. Fonda, L. Ramos, A. Costa, C. Tejedor, M. Goncalves, G. Dayton, I. Vega, C. Tejedor, M. Aria, D. Heredia.

En un consultorio neoyorquino que parece el piso superior de un depósito portuario, un corpulento dentista está dándole un amenazador diagnóstico a un negro flaco, que lo mira muy tenso. Como cabe esperar, pero del modo más inesperado, pronto la cosa deriva en algo mucho más fuerte, peor que los dientes del negro. Esa misma noche, quizá, un hombre vuelve a su casa, no hay nadie de la familia, no tiene nada que hacer, y sale a dar una vuelta con el auto. Por ahí pasa caminando una morocha, y enfila hacia ella. Pero su idea de levante es un poco distinta a la de otros automovilistas. Y la seguirá aplicando, porque tiene un buen auto.

Así empieza esta película, con notable fuerza, y con varios cambios respecto a los cuentos originales de Rubem Fonseca en los cuales se inspira. Por ejemplo, en el cuento «O cobrador» el tipo es un resentido social, que cree que todos están en deuda con él y de puro insociable hasta le patea el tarrito a un mendigo («el barullo de las monedas me irrita»), pero la película decide pintarlo como un héroe. Y «Passeio nocturno» describe un aburrido que se despabila sólo cuando está al mando del volante («había árboles en la acera, de 20 a 20 metros, un interesante problema que exigía una dosis de pericia»), pero el film le revela un problemita sexual, marcado por el gesto burlón de una mujer en la segunda parte, donde el mismo actor y personaje protagoniza una versión, también libre, del cuento «Placebo».

La adaptación toma asimismo algo del cuento «Cidade de Deus» (por favor, no confundir con la película de Fernando Meirelles), y con todo eso y algunas otras cositas hace una ensalada, porque no va un cuento atrás de otro, sino medio enredados, discontinuados, ambientados en distintos países, con saltos que suenan incongruentes, música bailable que suena entusiasta, y discursos políticos que suenan remanidos. Pequeño detalle, desaparece el relato en primera persona de Fonseca, con lo cual, en este fárrago, desaparece también cierta idea de orientación.

Hecho por el reaparecido Paul Leduc, protagonizado por Peter Fonda, Lázaro Ramos, Antonella Costa, y el duro Milton Goncalves, producido por Pedro y Agustín Almodóvar y otros colegas de fuste, completado con cameos de Zezé Motta, Donald Ranvaud, Ruy Guerra, una canción de Tom Zé, una atractiva participación de Gregory Dayton (el dentista) y una pésima de la mexicana Isela Vega como gitana en Buenos Aires (es la misma de «La bastarda», «La buscona», y «La cama»), etc., etc., este «Cobrador. In God we Trust» es como esos seleccionados de lujo, donde hasta el masajista es de renombre, que empiezan el partido de modo brillante y al rato nadie da pie con bola, y no importa si cada tanto hacen una jugada notable, porque han causado el desinterés del público. En suma, cuatro cuentos del ex policía Rubem Fonseca, libremente adaptados y malamente entrelazados por el veterano Paul Leduc, para exponer (se supone) el neurótico estado de violencia de nuestro mundo. El reparto es bueno, el comienzo es prometedor, la producción se luce, pero las buenas expectativas se diluyen. Una pena.

P.S.

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