Hilary Swank y Gerald Butler en «Posdata: te amo», atractivo melodrama
con elementos fantásticos.
«Posdata: te amo».(«P.S., I Love You», EE.UU. 2007, habl. en inglés). Dir.: R. LaGravenese. Int.: H. Swank, G. Butler, L. Kudrow, K. Bates y Gerard Butler.
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Aunque sin la complejidad de los personajes que le valieron Oscars en «Million Dollar Baby» o «Los chicos no lloran», se disfruta la incursión en la comedia de Hillary Swank como una treintañera que enviuda cuando su marido es víctima de un tumor cerebral, Con fuerte contraste en relación a las sufridas y envalentonadas mujeres que compuso Swank, en esta comedia romántica con elementos fantásticos, pasa de las lágrimas a las carcajadas, siempre desde el registro melodramático.
La frescura de los personajes continúa con Gerard Butler como su difunto marido quien, sin embargo, aparece durante toda la película como parte de la fantasía de esta viuda aún alegre que recibe cartas enigmáticas desde el más allá.
Se recuerdan películas como «La casa del lago» de Alejandro Agresti, con Sandra Bullock y Keanu Reeves, aunque en aquella las cartas que guiaban la trama se las enviaban ambos desde diferentes tiempos, mientras aquí las envía sólo el hombre, y desde una dimensión desconocida. También resuena por momentos la fallida «Señales de amor» donde John Cusack y Kate Beckinsale jugaban encaprichados a esperar señales para consumar su amor. En este caso, afortunadamente, el argumento no es tan bobo y la espera de señales ayuda a la mujer a sobreponerse en lugar de imponerse tontos obstáculos sin sentido.
El buen elenco se completa con una medida y querible Kathy Bates como su madre, amargada por el abandono que persigue como una maldición a las mujeres de esta familia. Sin embargo, la diferencia la marca bien Holly (Swank): «Mi padre nos abandonó de manera voluntaria, mi marido me abandonó sin jamás desearlo». Pese a la retórica, el resultado es más o menos el mismo: resignación. Cierran la nómina de actores las inseparables amigas de Holly interpretadas por Lisa Kudrow (más calculadora que la Phoebe de «Friends») y Gina Gershon.
Pierde el film en su duración excesiva, cuando podría resolverse en una hora y media (o menos), pues lo mejor llega con una resolución, simpática, que emociona y que recupera toda la verosimilitud que, por momentos, falta desde el comienzo.
Lo único en común con «El diablo viste a la moda» (película que se menciona en su promoción) es la productora Wendy Finerman y la pasión de la protagonista por los zapatos. El director Richard LaGravenese acierta en el retrato de chispeantes momentos compartidos por la pareja, dando idea más acabada del profundo amor que la muerte vino a quebrar y a la que nadie en el film parece resignarse a tolerar, excepto la sabia madre. El combo de comedia romántica cierra con la bella Manhattan en las cuatro estaciones del año y alterna con los bellos verdes de Irlanda, de donde es oriundo el marido muerto y a donde, tanto hija como madre, parecen destinadas a encontrar nuevas señales.
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